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Publicado el viernes 15 de junio de 2018

El BCE anuncia la retirada de los estímulos monetarios a fin de año

Algunos llegaron a definirlos como el arma definitiva de Europa para hacer frente a la compleja situación de la economía continental. El Quantitative easing (QE), la bala en la recámara que Mario Draghi se guardó durante lo que algunas voces consideraron como demasiado tiempo. La maquinaria del BCE se puso en marcha para insuflar en el mercado la friolera de 60.000 millones de euros al mes, desde marzo de 2015 hasta, en principio septiembre de 2016. Sin embargo la realidad ha llevado a prolongar el programa de compras de activos, eso sí reduciendo su intensidad, hasta las postrimerías de este 2018, mucho más allá de lo inicialmente previsto.

Vuelta a la normalidad

En su reunión del mes de junio, celebrada en Riga, el Consejo de Gobierno del BCE “ha llevado a cabo una revisión detallada del progreso hacia un ajuste sostenido de la senda de la inflación, teniendo en cuenta asimismo las últimas proyecciones macroeconómicas de los expertos del Eurosistema, medidas de precios y presiones de los salarios así como las incertidumbres referidas a las perspectivas de inflación”.

Tras esa parafernalia se esconde que, tras casi una década de vaivenes, la economía de la zona euro se ha asentado lo suficiente como para volver a la ortodoxia. En primer lugar, el BCE, en relación con las medidas de política monetaria no convencionales, “continuará las compras netas de activos al ritmo actual de treinta mil de euros mensuales hasta el final de septiembre de 2018”. Sin embargo Mario Draghi ya anticipa que, finalizado ese plazo  y siempre que los nuevos datos confirmen las perspectivas de inflación, “el ritmo mensual de las compras netas de activos se reducirá a quince mil millones  de euros hasta el final de diciembre de 2018 y que cesarán a partir de entonces”.

En segundo lugar, el BCE ha querido dejar claro que mantendrá su política de reinvertir el principal de los valores adquiridos en el marco de este programa que vayan venciendo, durante un período prolongado tras el final de sus compras netas de activos y, en todo caso, “durante el tiempo que sea necesario para mantener unas condiciones de liquidez favorables y un elevado grado de acomodación monetaria”.

Finalmente, Draghi ha decidido que los tipos de interés aplicables a las operaciones principales de financiación, la facilidad marginal de crédito y la facilidad de depósito se mantenga sin variación en el 0,00 %, el 0,25 % y el -0,40 % respectivamente. “El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales al menos hasta el verano de 2019 y en todo caso durante el tiempo necesario para asegurar que la evolución de la inflación se mantiene en línea con las actuales expectativas de una senda de ajuste sostenido”.