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Publicado el lunes 15 de diciembre de 2014

China crecerá por encima del 7% el año que viene y Japón apoya masivamente las reformas de Shinzo Abe

Cuando llegó al poder por segunda vez, en diciembre de 2012, Shinzo Abe planteó una serie de medidas que transformasen profundamente la economía nipona en un intento por sacar a su país de un larguísimo periodo de decadencia. A mitad de mandato, a pesar de disfrutar de una holgada mayoría, Abe decidió disolver el parlamento japonés y llamar a los ciudadanos a las urnas, con el objetivo de obtener el suficiente respaldo para su programa de medidas. El ya reelegido primer ministro había presentado esta convocatoria electoral como “una oportunidad para que los japoneses refrenden nuestras políticas económicas”, una serie de medidas conocidas como Abenomics con las que el Gobierno japonés quiere reactivar su economía mediante agresivos estímulos monetarios y una gran elevación del gasto público.

Con el resultado cosechado en las urnas, que será objeto de análisis por los mercados internacionales, el conservador Partido Liberal Demócrata y su socio parlamentario, el budista Nuevo Komeito, revalidan su mayoría para los próximos cuatro años. “Quiero agradecer la confianza de la gente que nos ha votado. Gracias a ellos podremos mantener la actual administración y continuar nuestro trabajo”, afirmó Shinzo Abe, quien se enfrenta a una realidad económica que refleja que el país, según los datos hechos públicos, ha entrado en recesión técnica al descender un 0,4% su PIB en el tercer trimestre del año, una bajada que se añade a la del 1,9% registrada entre abril y junio.

El otro gigante asiático, China, presenta unas cifras de crecimiento completamente alejadas de las japonesas. El Banco Popular de China acaba de avanzar sus proyecciones para el año que viene, en las que reafirma que crecerá un 7,4% en 2014, mientras que para el año 2015 prevé que lo haga un 7,1%. Estas cifras reflejan una ralentización de la economía china que los documentos oficiales achacan “a la caída de las ventas de viviendas”, aunque “las exportaciones aumentarán gracias a la recuperación de la economía mundial”. Sin embargo, el informe oficial chino cree que el empleo no se verá afectado por el menor crecimiento económico y que, a lo largo del próximo año, surtirán efecto alguna de las medidas liberalizadoras emprendidas por el Ejecutivo chino.