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Publicado el miércoles 18 de marzo de 2015

China quiere cambiar el orden financiero mundial

Al finalizar la II Guerra Mundial los norteamericanos aprovecharon su posición de fortaleza y diseñaron el nuevo orden mundial surgido tras una primera parte del siglo XX en la que los viejos imperios coloniales europeos dieron un paso atrás y dejaron el terreno libre para que Estados Unidos dominase la escena internacional. Esa posición preponderante se dejó sentir también en el mundo financiero, donde Washington ha venido imponiendo su criterio en entidades como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

Pekín trata de revertir el equilibrio de poder en las finanzas internacionales surgido tras la Conferencia de Bretton Woods, celebrada en el verano de 1944, de la que nacieron el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y en la que se estableció que el dólar norteamericano fuese la divisa preponderante. Siete décadas después, China no quiere resignarse al papel secundario que juega en un sistema económico global que, en palabras de Wei Jianguo, ex ministro de Comercio chino, “se podría comparar con un partido de baloncesto en el que Estados Unidos quiere establecer la duración del juego, el tamaño de la cancha, la altura de la canasta y todas las reglas”.

Dado que resultaría muy difícil convencer a los norteamericanos de que cediesen parte de su protagonismo, Beijing tomó el pasado otoño la decisión de poner en marcha cuatro nuevas entidades financieras que tratasen de dar la vuelta al equilibrio de poder económico en el mundo. Una de ellas es el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura al que se adhirieron, en un primer momento, un grupo de 22 países y al que acaban de sumarse Reino Unido, Alemania, Francia e Italia.

La entrada de estas cuatro potencias europeas en el nuevo banco impulsado por Beijing es un triunfo diplomático del gobierno chino, que ha logrado que estos tradicionales aliados de Estados Unidos hagan oídos sordos a las presiones llegadas desde la Casa Blanca, que ve con recelo esta iniciativa china. El gobierno norteamericano considera que “cualquier nueva institución multilateral debería incorporar los altos estándares que la comunidad internacional ha construido colectivamente en el Banco Mundial y otros bancos regionales de desarrollo”, ha señalado el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest. Los movimientos impulsados por China se enmarcan en el proceso de cambio del eje del poder económico, que cada vez más deprisa se traslada del Atlántico a la región de Asia-Pacífico, y bajo los que subyace la pugna con Washington por el liderazgo económico mundial.