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Publicado el miércoles 12 de agosto de 2015

China rompe la baraja

Detrás del movimiento llevado a cabo por el Banco Popular de China se esconden los datos del comportamiento del comercio exterior chino. La devaluación del yuan se interpreta por algunos analistas como un giro pensado para tratar de ayudar a las empresas del país a reforzar sus exportaciones, vitales para la marcha económica del gigante asiático.El Banco central chino ha cambiado el sistema de cotización de su moneda que, hasta ahora, pasaba por establecer un tipo de cambio de referencia que permitía una fluctuación máxima de un 2 % respecto a ese precio medio. A partir de ahora, el método de fijación del valor de la moneda china obliga a que ese precio de referencia siga la estela de su valor real en el mercado.

La medida tomada por el Banco Popular de China, que representa la mayor devaluación del yuan en dos décadas, ha sido acogida con cierta cautela por parte del FMI, que ve con buenos ojos la decisión china de dejar que el mercado juegue un papel más importante en la determinación del valor de su moneda y, aunque lo considera un paso positivo, advirtió, sin embargo, “que el impacto exacto dependerá de cómo se implementa el nuevo mecanismo en la práctica”. Por su parte, destacados expertos internacionales creen que el movimiento realizado por Pekín podría ayudar a que su moneda entre dentro de lo que el FMI denomina Derechos Especiales de Giro, una especia de divisa interna propia, de la que ahora mismo forman parte el dólar, el euro, el yen y la libra esterlina.

Este movimiento estratégico chino, tanto para reactivar sus exportaciones como para tratar de colocar su moneda en pie de igualdad con las divisas más fuertes del mundo, va a tener un impacto muy significativo en toda la economía mundial. El servicio de estudios del Bank of América considera que, además de influir en el devenir de las compañías exportadoras, en el precio de las materias primas y en la inflación de las economías desarrolladas, el nuevo modelo monetario chino va a tener un impacto en el crecimiento. Han calculado que tendrá una influencia negativa sobre el PIB de Estados Unidos de hasta el 0,7% y del 0,4% para el de la eurozona.

La explicación a este impacto negativo en el crecimiento en las economías más desarrolladas es que sectores como el automóvil o los artículos de lujo van a ver afectadas sus ventas, ya que sus productos son más caros para sus clientes chinos, mientras que las mercancías llegadas desde las factorías del gigante asiático son todavía más asequibles que hasta ahora, lo que puede redundar en una reducción de la producción industrial fuera de China. A partir de ahora, los movimientos que hagan los Bancos centrales pueden desatar una verdadera guerra internacional de divisas.