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Publicado el lunes 18 de diciembre de 2017

Cielos de bote en bote

Todo apunta a que el vigor de las aerolíneas europeas se mantenga en la misma forma en el año que está a punto de empezar, tal como asegura la agencia de calificación Moody’s en su informe Aeropuertos Europeos 2018, en el que se anticipa que el volumen de tráfico aumentará a razón de entre el 5 y el 7% en el conjunto de los aeropuertos continentales en los próximos meses.

“Un mejor ambiente económico, sobre todo en la Europa continental, combinado con los bajos costos del combustible, la relativa contención de las tarifas aéreas y la creciente capacidad de las aerolíneas, continuará estimulando la demanda de viajes aéreos y respaldará las perspectivas positivas del sector aeroportuario europeo”, ha explicado Xavier López del Rincón, vicepresidente de crédito en Moody’s.

Para Moody’s, hay algunos elementos de riesgo para el crecimiento del tráfico en el mediano plazo. “A medida que se consolide la industria aeronáutica y se incrementen los precios del petróleo, podríamos estar ante un escenario de tarifas más altas que devenga en una racionalización de la capacidad operativa de las compañías”, señala el informe de esta consultora. Por otro lado, mientras que a corto plazo sólo los aeropuertos Manchester, Ámsterdam – Schiphol y Londres- Stansted van a contar con grandes proyectos de expansión en 2018, sí se espera con un incremento de la inversión en los aeródromos de Birmingham, Bruselas y Copenhague.

El efecto Brexit

El informe de esta agencia anticipa desaceleración en los aeropuertos del Reino Unido, que se van a quedar el año que viene con un crecimiento de tráfico en el rango del 3 al 6%, “sobre todo como consecuencia de unas perspectivas macroeconómicas más moderadas del Reino Unido, así como la decisión de algunas aerolíneas de trasladar parte de su capacidad operativa a otros mercados más rentables, como Alemania”.  Es más, Moody’s considera que “si no se alcanzan nuevos acuerdos de aviación, los aeropuertos del Reino Unido estarían expuestos a una repentina pérdida de los derechos de tráfico aéreo que cubren alrededor del 80% de los volúmenes de tránsito de pasajeros actuales”. En este sentido, la industria aeronáutica del país ya ha empezado a hablar abiertamente sobre la necesidad de asegurar la certeza sobre el futuro de los derechos de vuelo para las compañías aéreas británicas.