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Publicado el lunes 20 de octubre de 2014

Claves para el desarrollo de una tienda online

El comercio electrónico está en auge. Trimestre a trimestre, según los datos que ofrece la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), se va incrementando la cifra de negocio (3.432,1 millones de euros en España en el último cuarto de 2013, con un incremento interanual de cerca del 30%).

Más que tendencia, se puede hablar ya de realidad y de posibilidad de incremento de ventas para muchas pymes. La alternativa de la venta ‘virtual’ debe ser estudiada y preparada adecuadamente –un plan de negocio adicional- para aprovechar mejor las potencialidades que ofrece este canal. Para ello, ofrecemos algunas ideas.

En primer lugar, conviene que la empresa cuente con personal que posea los adecuados conocimientos del entorno digital, así como de las herramientas que se pueden utilizar para dar forma a nuestro comercio electrónico. Es importante conocer también las ayudas que las diferentes administraciones ofrecen para el desarrollo de proyectos de e-commerce, que pueden suponer un apoyo para la financiación inicial y la puesta en marcha.

Aunque forme parte de la estrategia global de promoción, el comercio electrónico debe tener sus planes específicos de difusión precisamente en el entorno digital, que es donde se va a desarrollar la actividad. El buen posicionamiento de la marca a la hora de las búsquedas del producto en Internet y la presencia en redes sociales, junto a inversión publicitaria, son cruciales para el éxito. En este campo, no conviene olvidar el cada vez mayor uso de los dispositivos móviles, para adecuar la comunicación o publicidad a este tipo de soporte.

El proceso de compra del producto en todas sus fases (pedido, confirmación, envío, pago, servicio postventa) también debe ser estudiado adecuadamente, sobre todo el aspecto de la logística si se opta por una plataforma propia. Una alternativa, o un complemento, puede ser acudir a plataformas de mercado electrónico ya constituidas.

Las formas de pago pueden ir desde tradicionales medios como transferencias o contrarreembolsos (que pueden tener el inconveniente de un mayor tiempo de envío) a tarjetas (mejor securizadas), pasando por plataformas de pago.