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Publicado el jueves 11 de octubre de 2018

El comercio mundial levanta el pie del acelerador

El comercio seguirá creciendo, pero de forma más moderada de lo que se había previsto anteriormente. En este sentido, la OMC prevé un crecimiento del volumen del comercio de mercancías del 3,9% en 2018, que en 2019 bajará al 3,7%. El nuevo pronóstico para lo que resta de ejercicio está por debajo de la estimación del 4,4% que la OMC dio a conocer en abril, “pero se mantiene dentro del rango del 3,1% al 5,5% indicado en esas fechas”. La actualización del pronóstico comercial se basa en la previsión de que el PIB real mundial crecerá a tipos de cambio de mercado del 3,1% en 2018 y del 2,9% en 2019. Esto supone un cociente entre el crecimiento del comercio y el crecimiento del PIB de 1,3 para ambos años.

Algunos de los riesgos señalados ya en abril se han hecho realidad,  dice la OMC, que señala en particular “el aumento de las medidas comerciales reales o propuestas que afectan a varias exportaciones de economías importantes”. Hasta la fecha los efectos económicos directos de esas medidas han sido limitados, pero la incertidumbre que generan podría ya estar teniendo consecuencias al provocar una reducción del gasto en inversión. “El endurecimiento de la política monetaria en las economías desarrolladas también ha contribuido a la volatilidad de los tipos de cambio y podría seguir teniendo ese efecto en los próximos meses”, asegura la OMC.

El Director General de la OMC, Roberto Azevêdo, ha indicado que “sí bien el crecimiento del comercio sigue siendo sólido, esta rebaja de las perspectivas refleja el aumento de las tensiones que se están produciendo entre socios comerciales importantes. Ahora más que nunca, es vital que los gobiernos diriman sus diferencias y muestren moderación. La OMC velará por que el comercio siga impulsando la mejora de las condiciones de vida, el crecimiento y la creación de empleo en todo el mundo”.

En este sentido, los economistas la OMC afirman que “el aumento de las tensiones comerciales es el que mayor riesgo plantea para el cumplimiento de las previsiones, pero el endurecimiento de la política monetaria y la volatilidad financiera asociada también podrían desestabilizar el comercio y la producción”.