QE
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Publicado el jueves 27 de agosto de 2015

¿Cómo funciona el quantitave easing a la europea?

El quantitative easing (QE) o monetización masiva de deuda es una práctica habitual de los bancos centrales de Estados Unidos, Gran Bretaña o Japón pero que hasta que la crisis económica hizo mella en el viejo continente, el Banco Central Europeo (BCE) no planteaba como una medida a la que recurrir.

De hecho, el tratado fundacional de la UE prohíbe expresamente esta práctica. El artículo 123 del Tratado de Lisboa establece que las inyecciones o cualquier otro tipo de créditos facilitados por el BCE o los bancos centrales nacionales hacia cualquier tipo de entidad pública de los Estados miembros están prohibidas, así como cualquier adquisición directa de deuda de estas entidades públicas.

La solución aplicada desde 2010 por el BCE ha sido la compra de deuda pública pero en el mercado secundario. Es decir, empleando a otros bancos como intermediarios para la compra de dicha deuda pública y así dotar de liquidez al mercado y tratar de reactivarlo. Y esta peculiaridad es lo que se conoce como  QE a la europea.

Su aplicación en Europa

La primera consecuencia es un ligero incremento de la inflación pero que se justifica bajo el supuesto de una reactivación del crédito  con el consecuente empujón a la economía y el alivio que supone frente a la amenaza de la deflación.

A finales de 2010, el BCE anunciaba (no sin críticas) la aplicación del quantitative easing con la peculiaridad europea para tratar de sacar del atolladero al sector financiero irlandés. Por ello, se prestó al Banco Central Irlandés más de 51.000 millones de euros para que pudiese imprimir su propio dinero y facilitar la concesión de créditos. La cifra prestada por el BCE equivalía entonces al 25% del PIB nacional irlandés.

A comienzos de este 2015, el presidente del BCE, Mario Draghi, anunció toda una serie de medidas con el fin de dar un nuevo empujón a la economía del viejo continente. Y este plan de medidas contenía nuevamente un QE a la europea.

El QE de Draghi en 2015

Éste plan suponía la inyección de 60.000 millones de euros mensuales (45.000 en bonos del Tesoro y el resto en activos privados) en un período considerablemente extenso: desde marzo de 2015 hasta septiembre de 2016. En resumen: la medida supone una cuantía de más de un billón de euros. Con la peculiaridad, además, de su posible prórroga si no se alcanza la inflación objetivo del BCE: cerca del 2% pero siempre inferior a éste.

Además, si el QE europeo arroja pérdidas, el organismo presidido por Draghi ha establecido que mutualizará un 20% de la deuda pero que el 80% restante correrá a cargo del Banco Central de cada Estado miembro que no pague su parte correspondiente de la deuda.

Si bien la medida tiene partidarios y detractores, lo cierto es que los efectos más inmediatos que tuvo su anuncio fueron una subida de la bolsa y una bajada del Euro y de los tipos de interés. Lo que supone un impulso inmediato a la reactivación de la economía europea.

Habrá que esperar para saber qué sucede en el largo plazo: si las medidas de Draghi surten el efecto deseado (la reactivación de la concesión de préstamos) o si no consiguen alejar el fantasma de la deflación y la economía europea se estanca.