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Publicado el jueves 25 de junio de 2015

El crecimiento se podría haber acelerado hasta el 4%

En sus palabras ante la Comisión de Economía y Competitividad del Congreso de los Diputados, el gobernador del Banco de España ha anunciado que se van a revisar las previsiones de crecimiento para el conjunto de 2015: “la economía española crecerá a una tasa del 3,1% en la media de este año, lo que supone una revisión al alza de tres décimas con respecto a las previsiones publicadas el pasado mes de marzo”, afirmó Luis Mª Linde, quien también certificó que, tras registrarse un avance intertrimestral del PIB del 0,9% en el primer trimestre del año, “la información más reciente indica que la actividad estaría manteniendo un fuerte ritmo de expansión, de modo que podría experimentar una ligera aceleración adicional en el segundo trimestre, hasta el 1% intertrimestral”. Si las primeras impresiones del Banco de España se confirman, “el crecimiento medio de la primera mitad del año se habría situado cerca del 4% anual”.

Las cifras que manejó Luis Mª Linde ante los diputados apuntan al mantenimiento de un elevado dinamismo, claramente superior al de la mayoría  de nuestros socios del área del euro. No obstante, advirtió que podría darse “una ligera contención por el debilitamiento de algunos impulsos expansivos, como la caída en el precio del crudo y la depreciación del tipo de cambio”. En este sentido, apuntó que de cara a 2016 “las proyecciones estiman un crecimiento medio del 2,7 %”. El gobernador del Banco de España indicó que estas favorables perspectivas de crecimiento se asientan en el restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos. “Los avances conseguidos y las actuaciones que los han sustentado han permitido recuperar la confianza tanto de los inversores externos, como de las familias y empresas españolas”.

Sin embargo, a pesar de que la demanda interna ha ido ganando peso en la composición del gasto hasta llegar a sustituir a la externa como principal base del impulso del crecimiento, no hay que perder de vista que la mejora de la confianza se ha beneficiado también de los cambios como los vinculados a la política monetaria del BCE y a los progresos en la unión económica y monetaria, que han propiciado una relajación de las condiciones de financiación. “A estos avances habría que sumar otros efectos de naturaleza más transitoria, como los ligados al bajo nivel del precio del petróleo o a la depreciación del euro”. No obstante, apuntó el gobernador del BdE, “los efectos de la crisis han sido muy graves y condicionan la capacidad de crecimiento de nuestra economía a corto y medio plazo, por lo que las acciones de política económica deben orientarse a fortalecer las bases de la recuperación y a completar la corrección de los desequilibrios”.