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Publicado el viernes 13 de abril de 2018

Cuidado con las monedas digitales

Fundado en 1930, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) es una organización financiera internacional propiedad de 60 bancos centrales de todo el mundo que, en conjunto, representan alrededor del 95% del PIB mundial. En un informe, publicado antes de la reunión de los gobernadores de los bancos centrales y ministros de finanzas del Grupo de los 20 (G20), ha analizado dos posibles tipos de moneda digital emitida por Bancos Centrales: una mayorista limitada a instituciones financieras seleccionadas y otra de uso general accesible para el público. El informe analiza las implicaciones de ambos tipos en tres áreas principales de la banca central: los pagos, la implementación de la política monetaria y la estabilidad financiera. En este sentido, Benoît Coeuré, presidente del Comité de Pagos e Infraestructuras del Mercado, ha aclarado que las monedas digitales de banco central “podrían ayudar a liquidar los intercambios de valores y divisas más eficientemente en el futuro. Pero se necesitaría más trabajo y experimentación para explorar estos beneficios”.

No es oro todo lo que reluce

A este respecto, el BIS cree que las monedas digitales de propósito general del banco central podrían revolucionar la forma en que se proporciona el dinero y el rol de los bancos centrales en el sistema financiero, pero estas son aguas desconocidas, con riesgos potenciales.  En este sentido, Jacqueline Loh, presidenta del Comité de Mercados, ha dicho que si bien las monedas digitales del banco central podrían dar a los bancos emisores una nueva herramienta de política monetaria que podría mejorar la transmisión de tasas de política a la economía real, las herramientas existentes ya pueden lograr objetivos similares. “Los bancos centrales deberían continuar monitoreando la evolución de las innovaciones digitales, así como analizar las posibles implicaciones de las monedas digitales del banco central para áreas centrales del mandato de la banca central. Por ejemplo, una moneda digital de banco central de uso general podría afectar los depósitos bancarios”.

En pleno debate sobre las llamadas criptomonedas, el informe del BIS puede ser una contribución importante a esta cuestión dado el mandato de los bancos centrales de salvaguardar la estabilidad financiera del público. A este respecto, Mark Carney, presidente de la Reunión de Economía Global del BPI y presidente del Consejo de Estabilidad Financiera, considera que “los desarrollos tecnológicos han planteado interrogantes sobre la viabilidad y la conveniencia de combinar la tecnología de contabilidad distribuida con la confianza inherente a las monedas fiduciarias para crear una moneda digital del banco central disponible para todos. Como se establece en este informe, las cuestiones de política que esto plantearía, para los bancos centrales y la sociedad en general, necesitan una consideración cuidadosa”.