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Publicado el viernes 26 de febrero de 2016

Dime dónde vives y te diré a cuánto pagas el carburante

Los precios medios de venta al público de los carburantes de automoción fueron en 2015 inferiores a los del ejercicio anterior. Lo dice la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en un informe que señala el promedio anual de la gasolina ‘sin plomo 95’ en 1,237 euros el litro y el del gasóleo A en 1,123, un 11,1% y 14,4% más baratos respectivamente que los valores medios de 2014.

El año pasado tuvo dos partes bien diferenciadas: durante el primer semestre la evolución del precio de los carburantes fue ascendente, a causa de la inestabilidad en Oriente Medio que se vio espoleada por el fallecimiento del rey de Arabia Saudí y el conflicto en Yemen, unos acontecimientos que suscitaron incertidumbre en los mercados y que derivaron en presiones al alza sobre el precio del crudo. La segunda parte del ejercicio estuvo marcada por el acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán, un hecho que unido a la rápida desaceleración de la economía china, el descenso de la demanda global y el mantenimiento por parte de la OPEP de sus cuotas de producción, llevaron al precio del crudo a descender hasta cuotas insospechadamente bajas.

Sin embargo, uno de los elementos que más influye en lo que tenemos que pagar en la gasolinera es la fiscalidad. En este terreno tanto el año pasado como este 2016 han traído novedades importantes, como el caso de Cantabria, donde se suprimió totalmente el tributo autonómico sobre las gasolinas y gasóleos, Extremadura, que aplicó importantes reducciones, o el camino emprendido por Castilla y  León, que lo ha suprimido totalmente. En el caso contrario tenemos a Aragón y Navarra, que desde el 1 de enero han comenzado a aplicar esta tasa.

Esas diferencias en la fiscalidad han provocado que Lleida fuese la provincia peninsular con los precios antes de impuestos más bajos en 2015, mientras que Guipúzcoa fue la que tuvo los valores más altos. Como los márgenes no son iguales en toda España, si tomamos como referencia el precio de venta al público, Navarra y Huesca marcaron, alternativamente, los valores más bajos, mientras que Pontevedra tuvo la gasolina de 95 más cara y Ourense el gasóleo A más costoso.

A pesar de lo que pudiera parecer, la carga impositiva sobre los carburantes en España continúa siendo inferior a la de otros países de la UE, un hecho que explica que los precios de venta al público en 2015 resultaran comparativamente más bajos que los que pagan nuestros vecinos europeos.

En cuanto a la demanda de carburantes, la CNMC indica que ha registrado un repunte generalizado en 2015, una evolución que puede significar la continuidad de la recuperación del consumo de gasolinas y gasóleos, dado que se registraron medias de gasto en combustibles de automoción más elevadas que en el ejercicio anterior.