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Publicado el martes 28 de febrero de 2017

Dime dónde vives y te diré cuánto pagas

Los expertos fiscales del Consejo General de Economistas han comparado las legislaciones tributarias de cada una de las Comunidades Autónomas y han plasmado sus resultados en el informe Panorama de la fiscalidad autonómica y foral 2017. En este trabajo se constata que, al estar cedida la potestad legislativa sobre bastantes tributos a las autonomías, se producen desigualdades en la presión fiscal que los contribuyentes han de soportar en función de su lugar de residencia. “Con la regulación actual, mientras que las diferencias por territorio son relativamente pequeñas en el IRPF, entre el 6 y el 12%, en el Impuesto sobre el Patrimonio o en Sucesiones y Donaciones se producen diferencias abismales”, asegura la investigación de los economistas.

Un sistema complejo

La potestad que tienen las Comunidades Autónomas a la hora de legislar en materia tributaria se ha plasmado en la puesta en marcha de 195 deducciones regionales en el IRPF, 225 reducciones, bonificaciones o deducciones que afectan al de Sucesiones y Donaciones y 238 medidas que tienen que ver con el Impuesto sobre las Transmisiones Patrimoniales, como el establecimiento de tipos reducidos y distintas deducciones. Para Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas, “el actual sistema de financiación autonómico es espeso e incomprensible, y fomenta debates territoriales e institucionales estériles” y ha señalado que “la estructura fiscal autonómica, con 79 impuestos propios y el anuncio de nuevos impuestos medioambientales, requiere una revisión en profundidad, ya que resulta excesivamente compleja”.

Panorama diverso

De acuerdo con los datos recopilados por el Colegio de Economistas, la comunidad autónoma donde menos se tributa en concepto de IRPF es Madrid, todo lo contrario que Cataluña, que es la que grava más a las rentas entre 16.000 euros y 30.000 euros, Extremadura, donde la presión fiscal es más alta para las rentas medias y altas y la Comunidad Valenciana, donde aquellos que más ganan tienen que pagar los impuestos más altos.

En cuanto al Impuesto sobre el patrimonio Madrid vuelve a ser la mejor comunidad para los contribuyentes ya que este impuesto está técnicamente abolido al bonificarlo en su totalidad, se tenga el patrimonio que se tenga. En otros casos, como el de Aragón, por un patrimonio valorado en 800.000 euros se pagarían 1.164 en impuestos, una cifra que baja hasta los 240 si se tributa en Galicia. Si nuestro patrimonio supera los 15 millones de euros, en Extremadura el impuesto sería de 418.155 euros, mientras que en regiones Cantabria o Castilla y León pagaríamos 273.770 euros.

Estas diferencias también se dan a la hora de recibir una herencia, dado que el Impuesto de Sucesiones se aplica de forma muy diversa. Por ejemplo, en Canarias si heredamos 800.000 euros pagaremos en tributos 134, que ascienden hasta 1.486 en Cantabria  y llegan a 1.586 en Madrid. Sin embargo, por esa misma herencia, los contribuyentes andaluces han de liquidar tributos por valor de 164.000 euros.