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Publicado el martes 29 de mayo de 2018

Draghi cierra la puerta a la ampliación de la zona euro

El BCE, en su Informe de Convergencia 2018, se ha centrado  en Bulgaria, Croacia, Hungría, Polonia, la República Checa, Rumanía y Suecia, candidatos a entrar en la órbita del euro. “Los siete estados miembros de la UE han realizado progresos en el cumplimiento de los criterios para la adopción del euro, aunque ninguno cumple todas  las obligaciones”. Con esta frase. Draghi cierra por ahora la puerta a nuevas ampliaciones de la zona euro.

El informe examina el grado de convergencia económica sostenible alcanzado en los países candidatos y analiza si sus bancos centrales nacionales cumplen los requisitos establecidos para integrarse plenamente en el Eurosistema. En lo que se refiere a los criterios de convergencia nominal, se han realizado algunos progresos desde la publicación del informe de 2016. “Las diferencias entre países en relación con la inflación han continuado reduciéndose, lo que es indicativo de los progresos efectuados hacia el logro de un alto grado de estabilidad de precios, argumenta el BCE.

En el período comprendido entre abril de 2017 y marzo de 2018 la inflación aumentó en la UE debido principalmente al vigoroso crecimiento económico y a la subida de los precios de la energía y de las materias primas. “Esto quedó reflejado en el valor de referencia para el criterio de estabilidad de precios, que cumplieron cinco de los siete países examinados en el informe”.

La República  Checa y Hungría registraron tasas de inflación superiores al valor de referencia, mientras que la inflación se situó en dicho valor en Rumanía y Suecia, por debajo en Bulgaria y Polonia, y muy por  debajo en Croacia. “De cara al futuro, se espera que la inflación continúe aumentando en los próximos años en los países examinados”, argumenta el BCE, quien también señala que “la sostenibilidad de la convergencia de la inflación a más  largo plazo en la mayoría de los países examinados es motivo de preocupación”.

Por otra parte, el trabajo de campo del BCE indica una visible mejora en relación con los criterios fiscales, con desequilibrios presupuestarios reducidos en la mayoría de los países examinados. “Los países que adoptan el euro deben poder demostrar la sostenibilidad de su proceso de convergencia. Una condición indispensable para alcanzar una convergencia sostenible es la estabilidad macroeconómica y, en particular, una política fiscal sólida”, concluye el documento del Banco Central Europeo.