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Publicado el viernes 26 de enero de 2018

Draghi esperará a primavera para mover ficha

El Consejo de Gobierno del BCE ha decidido que los tipos de interés aplicables a las operaciones principales de financiación, la facilidad marginal de crédito y la facilidad de depósito se mantendrán sin variación, aunque espera que los tipos de interés “se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos”.

A este respecto, prevé que las compras netas de activos, al ritmo de 30 mil millones de euros mensuales, continúen al menos hasta el final de septiembre de 2018. En todo caso, Mario Draghi ha señalado que “sí las perspectivas fueran menos favorables, o si las condiciones financieras fueran incompatibles con el progreso del ajuste sostenido de la senda de inflación, estamos preparados para ampliar el volumen y la duración del programa”.

En la buena dirección

En su análisis el BCE confirma el sólido ritmo de expansión económica, que en el segundo semestre de 2017 experimentó una aceleración mayor de la prevista. El fuerte impulso cíclico, la actual reducción de la holgura de la economía y la creciente utilización de la capacidad “refuerzan aún más nuestra confianza en que la inflación convergerá hacia nuestro objetivo de tasas inferiores, aunque próximas, al 2 %”, ha indicado el gobernador del BCE.

El otro gran asunto que planea sobre la economía, la pugna entre dólar y euro, ha sido tratado con guante blanco por el BCE: “la reciente volatilidad del tipo de cambio representa una fuente de incertidumbre que requiere un seguimiento en lo que se refiere a sus posibles implicaciones para las perspectivas de estabilidad de precios a medio plazo”, ha dicho Draghi.

En general, los guardianes de la moneda europea consideran que los riesgos para las perspectivas de crecimiento de la zona euro están equilibrados. “Por un lado, el fuerte impulso cíclico actual podría seguir deparando sorpresas positivas en el crecimiento a corto plazo. Por otro, los riesgos a la baja siguen estando relacionados principalmente con factores de carácter global, entre ellos, la evolución de los mercados de divisas”.

Sin salirse del más que previsible guion, Mario Draghi ha reclamado que  la aplicación de reformas estructurales “debe acelerarse sustancialmente en todos los países de la zona del euro para aumentar la capacidad de resistencia, reducir el desempleo estructural e impulsar la productividad y el potencial de crecimiento de la zona euro”.