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Publicado el lunes 29 de junio de 2015

El drama griego amenaza con convertirse en tragedia

Aunque se da todo por perdido y la tensión ha dado paso a una ruptura en toda regla, todavía queda un leve hilo del que pende la remota posibilidad de que Atenas y sus acreedores alcancen alguna clase de entendimiento que evite el impago de la deuda griega y la más que probable salida de Grecia del seno de la moneda única. El auténtico terremoto que se vive en la Unión Europea amenaza con tambalear tanto el edificio institucional como los mecanismos financieros que han posibilitado en estos años la frágil recuperación económica de la eurozona.

Este fin de semana se han precipitado los acontecimientos: tras una confusa salida de los negociadores griegos del Eurogrupo, con declaraciones cruzadas entre ambas partes, Alexis Tsipras han lanzado lo que en Bruselas entienden como un auténtico órdago. Ha decidido convocar un referéndum para este próximo domingo en el que los griegos tienen que decidir si aceptan el conjunto de medidas que la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo desean que adopte el ejecutivo heleno para, por un lado, liberar los 7.200 millones de euros pendientes de pago del segundo rescate griego y, por otro, afrontar el futuro económico de Grecia con ciertas garantías.

Ante la noticia de la aparente ruptura definitiva de las negociaciones, los ciudadanos griegos comenzaron a hacer cola ante las oficinas bancarias con la intención de sacar sus fondos ante un más que previsible cierre del sistema financiero griego. Unos temores que se han hecho realidad con la decisión adoptada por el ejecutivo heleno que ha decretado el cierre de los Bancos durante seis días y una limitación en la retirada de efectivo a sesenta euros diarios. Aun en medio de esta especie de caos financiero, el BCE ha tenido el gesto de mantener la línea de crédito de emergencia para los Bancos griegos, una decisión que se ha tomado este domingo en una teleconferencia de los gobernadores de los Bancos centrales de la zona euro.

Mientras tanto, el reloj corre imparable hacia la medianoche del 30 de junio, cuando vence el último plazo que tiene Grecia para abonar 1.500 millones de euros del vencimiento del préstamo que tiene contraído con el FMI. Mientras tanto se suceden rumores que señalan que los acreedores están trabajando en una nueva propuesta de última hora que suavice las contrapartidas que tendría que afrontar Atenas, una maniobra con la vista puesta en tratar de alcanzar un acuerdo de ultimísima hora. En este sentido, el ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, ha declarado que el Eurogrupo está listo para retomar unas negociaciones en las que Atenas quiere que Europa ofrezca un plan de reestructuración de deuda como base para respaldar la propuesta comunitaria y tratar de sellar un pacto que tapone la herida por la que puede desangrase toda Europa.