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Publicado el lunes 21 de mayo de 2018

EE.UU. y la gran paradoja de fomentar el proteccionismo

El Banco Central Europeo ha advertido que si el proteccionismo comercial continúa su avance, se socavaría la economía global y ha señalado que uno de los principales afectados sería, paradójicamente, Estados Unidos.

Estas advertencias lanzadas por el BCE se fundamentan en datos que muestran una caída inesperada de los pedidos industriales en Alemania por tercer mes consecutivo. Para los guardianes del euro estamos ante una señal más de la debilidad que viene acechando a la principal economía de la eurozona desde comienzos de año. En otros documentos se revela que la confianza de los inversores en el los países de la zona euro sigue una tendencia a la baja por cuarto mes seguido y mientras que algunos indicadores de ventas minoristas señalan que se han contraído por vez primera desde hace un año.

Señales de alarma

Tras estos indicios de posible afección a la economía continental el BCE identifica a los aranceles como una de sus principales causas, una situación completamente inesperada que, además, puede coincidir el tiempo con la el final del programa de estímulos monetarios y de compras de activos que, si se sigue el guion previsto, se acercan lentamente a su fecha de caducidad.

En este sentido, Mario Draghi ha advertido que, “aunque el impacto de las medidas proteccionistas vigentes es limitado, el simple hecho de visionar una guerra comercial entre EE.UU. y China podría afectar la confianza y reducir el consumo y la inversión. Esto no es solo porque una guerra entre ambos países puede desestabilizar el mercado, sino que también influye el hecho de que sean los dos socios comerciales más grandes de la zona euro”.

Los temores de Draghi se han visto refrendados por los expertos del BCE, quienes han señalado que “en un escenario en el cual EE.UU. aumenta marcadamente los aranceles sobre los bienes importados de todos los socios comerciales y éstos toman represalia de forma simétrica, el resultado para la economía mundial sería claramente negativo”,  ha declarado la investigadora del BCE, Lucia Quaglietti quien ha asegurado que “el impacto podría ser particularmente grave en EE.UU”.

El BCE considera que en el caso de un aumento generalizado de los aranceles, “los mayores precios de las importaciones podrían aumentar los costes de producción de las empresas y reducir el poder adquisitivo de los hogares. Este doble efecto podría afectar el consumo, la inversión y el empleo mientras que, por otra parte, “la escalada de las tensiones comerciales alimentaría la incertidumbre económica, induciría a los consumidores a retrasar los gastos ya  las empresas a posponer sus decisiones de inversión”.