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Publicado el lunes 28 de noviembre de 2016

El reajuste global de los mercados podría afectar a la estabilidad del euro

El Banco Central Europeo, en la presentación de su último Informe de Estabilidad Financiera, asegura que, en comparación con la evaluación anterior, ve la posibilidad de nuevas variaciones en los precios de los activos, provocadas por eventos políticos en las economías avanzadas, en medio de las vulnerabilidades existentes en los mercados emergentes.

¿La tormenta perfecta?

Entre los primeros episodios de incertidumbre ante el futuro económico el BCE señala las implicaciones para estabilidad financiera de la zona euro derivadas de los cambios en las políticas económicas de Estados Unidos que, dicen literalmente los guardianes del euro “son altamente inciertas en este momento. La economía de la zona del euro puede verse afectada directamente por los canales comerciales y por los posibles efectos indirectos derivados de las expectativas más altas de intereses e inflación en los Estados Unidos”.

Estos riesgos derivados de políticas macro, se extienden también a la economía real. “En particular, las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda podrían volver a surgir a pesar de las condiciones relativamente benignas del mercado financiero”, asegura el último informe del BCE, quien también señala que “una mayor incertidumbre puede conducir a agendas políticas más centradas en el país y que obstaculizan el crecimiento. Esto, a su vez, podría retrasar las muy necesarias reformas fiscales y estructurales y podría, en el peor de los casos, reavivar las presiones sobre los soberanos más vulnerables”.

Cuatro factores de riesgo

El Informe de Estabilidad Financiera del BCE pone el acento en cuatro riesgos sistémicos para la estabilidad financiera de cara a los próximos dos años. En primer lugar el reajuste global del riesgo, “que conduce al contagio financiero, desencadenado por la mayor incertidumbre política en las economías avanzadas y la fragilidad de los mercados emergentes”.

También llama la atención sobre el bucle de retroalimentación negativa entre la débil rentabilidad de los bancos y el bajo crecimiento nominal, “en medio de los desafíos para abordar los altos niveles de préstamos en mora en algunos países”, mientras que apunta al resurgimiento de las preocupaciones de sostenibilidad de la deuda soberana y no financiera del sector privado “en un entorno de crecimiento nominal bajo, si la incertidumbre política conduce a estancar las reformas a nivel nacional y europeo”. Finalmente, el BCE ve como un riesgo a tener en cuenta el “estrés prospectivo en el sector de los fondos de inversión ampliando los riesgos de liquidez y los efectos indirectos en el sistema financiero”.