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Publicado el lunes 30 de enero de 2017

Estados Unidos tropieza y Japón se estanca

Los datos macroeconómicos del último trimestre de 2016, en el que finalizaron los ocho años de mandato de Barack Obama, arrojan sombras sobre el devenir de la economía norteamericana. A 31 de diciembre el PIB estadounidense creció a un ritmo interanual del 1,9%, frente 3,5 registrado en los tres meses anteriores.

El consumo de los estadounidenses se resiente

Para la Oficina de Análisis Económico del ejecutivo norteamericano, “la desaceleración del PIB real en el cuarto trimestre reflejó un descenso de las exportaciones, una aceleración de las importaciones, una desaceleración del consumo privado y una disminución del gasto del gobierno federal”. Estas fuerzas que tiraron hacia abajo del crecimiento “fueron parcialmente compensadas por un repunte de la inversión fija residencial, una aceleración de la inversión en inventarios privados, un repunte del gasto del gobierno estatal y local y una aceleración de la inversión fija no residencial”.

En cuanto a la inflación, el IPC de Estados Unidos logró alcanzar la meta del 2% en el último tramo de 2016 “en comparación con un aumento del 1,5% en el tercer trimestre”. En cuanto a los precios de artículos de consumo personal, “aumentó el 2,2%, en comparación con un aumento del 1,5% experimentado en el trimestre anterior». La inflación subyacente de Estados Unidos, en la que se excluyen los precios de los alimentos y la energía, aumentó al cierre del año un 1,3%, en comparación con el incremento del 1,7 registrado en el tercer cuarto de 2016.

Japón no remonta

Mientras en Estados Unidos la salida de Obama de la presidencia se recibe con una desaceleración de su economía, en Tokio las cifras no acaban de cuadrar. Los constantes esfuerzos de Shinzo Abe por enderezar el rumo de la economía nipona no acaban de fructificar y el país sigue dando muestras de apatía. En este sentido, el Banco de Japón ha dado a conocer el cuadro macroeconómico con que se cerró 2016, un ejercicio en el que el país no ha logrado acercarse ni de lejos al objetivo de inflación del 2%, ya que ha logrado una exigua alza de los precios de tan sólo el 0,5%, aunque es un dato ligeramente mejor que el 0,3% alcanzado en el tercer cuarto del año pasado.

Sin embargo, los datos interanuales muestran que la economía del país del sol naciente está muy alejada del relumbrón de antaño, ya que el dato del IPC global de 2016 muestra una caída del 0,3%, por lo que ya hay voces que se preguntan si las políticas de estímulo en Japón, el programa conocido como Abenomics, no han llegado ya al límite de la efectividad. En esta recta final de enero, y en medio de muchos rumores, los mandatarios del Banco de Japón celebran un encuentro de dos jornadas tras el que los mercados esperan con cierta expectación cambios en su política monetaria.