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Publicado el viernes 17 de abril de 2015

Europa se beneficia de un dólar fuerte

Este viernes, el euro abría a 1,077 dólares, muy lejos de los casi 1,39 en que se cruzaba justo hace un año y todavía más alejado de los 1,60 que llegó a valer en abril de 2008. Era un momento en que la economía continental todavía no atisbaba los tiempos de dificultades que vinieron después y que, siete años más tarde, deja la paridad entre las monedas europea y norteamericana al alcance de la mano. En este escenario, Europa puede afrontar con más comodidad la factura petrolífera gracias a la depreciación que ha sufrido el crudo. En 2008, con el euro en su momento más fuerte, el barril de Brent se disparó hasta los 118 dólares, mientras que ahora cuesta casi la mitad, 63,86. Si el petróleo hubiese seguido en el mismo nivel de precios que entonces, Europa sería incapaz de afrontar con garantías el importe de sus importaciones petrolíferas con un euro casi a la par que el dólar.

La bajada de valor del euro ha traído otros efectos colaterales positivos a la economía continental. El primero de ellos es la mejora de la competitividad y, por tanto, el repunte de las exportaciones, que durante el mes de febrero alcanzaron los 160.700 millones de euros, lo que supone un incremento interanual del 4%, según los datos publicados por Eurostat. La agencia estadística europea también ha certificado que el balance comercial de la zona euro es positivo, ya que las importaciones han supuesto 140.500 millones de euros, un 0,3% más que en enero, lo que permitió alcanzar un superávit de 20.300 millones de euros, un 41% superior al logrado en el febrero de 2014.

Otro de los sectores que están recogiendo los beneficios de un euro más débil es el turismo, ya que un cambio muy alto frente al dólar perjudicaba la llegada de viajeros de países procedentes de fuera de las fronteras comunitarias. Con la paridad casi al alcance de la mano, los flujos turísticos procedentes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón o China, cuya clase media crece a pasos agigantados, se ven beneficiados, ya que Europa deja de ser un destino prohibitivo para sus bolsillos. Pero es que al tener un dólar fuerte, a los propios europeos nos resulta más caro viajar fuera de los límites continentales, por lo que el turismo interior europeo también está dando señales de crecimiento.

La pregunta que recorre los mercados es si dólar y euro van a alcanzar la paridad y si, incluso, llegarán a ir más allá. Algunos analistas internacionales, como Citigroup, cuentan con que un dólar valga lo mismo que un euro al cierre del segundo trimestre y que, a finales de año, se mueva en un rango entre 0,87 y 0,95. Por su parte Goldman Sachs también predice que al final de 2015, un euro costará alrededor de 0,95 dólares, una sensación que comparten entidades como ANZ Bank, RBS o CreditSuisse, mientras que Deutsche Bank o Wells Fargo retrasan ese momento al arranque de 2016. Lo que está claro es que los actores económicos dan por hecho que pronto veremos a un euro costando lo mismo que el billete verde norteamericano.