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Publicado el miércoles 3 de octubre de 2018

El FMI advierte de que el ciclo económico de España da signos de cansancio

El Fondo Monetario Internacional ha dado a conocer sus nuevas previsiones  para España, en las que asegura que nuestra economía “mantiene un tono fuerte pero ha superado ya su pico cíclico”. El FMI prevé que el crecimiento del PIB real “se modere hasta situarse en torno al 2,7 por ciento en 2018 y el 2,2 por ciento en 2019, todavía por encima de la media de la eurozona, lo que refleja tanto un entorno externo menos propicio como un debilitamiento de la demanda interna”. A partir de 2019, los expertos del Fondo creen que “la expansión económica está destinada a converger hacia su tasa potencial, estimada en un 1,75%.

Riesgos al alza para nuestra economía

El último análisis del FMI afirma que los cambios repentinos en el apetito de los inversores por el riesgo, la escalada del proteccionismo a nivel global y el debilitamiento de las condiciones de las economías emergentes pueden pasarnos factura mientras que, a nivel doméstico, “los riesgos todavía incluyen las presiones para derogar las reformas y la continuación de una política fiscal procíclica”.

En este aspecto, la entidad que dirige Christine Lagarde afirma que nuestro país “tendría que aprovechar plenamente las condiciones económicas, que todavía son fuertes, para reducir el elevado nivel de deuda pública más rápidamente”. De lo contrario, dicen sus estudios, “España se vería obligada a aplicar un ajuste fiscal procíclico cuando la economía se vea afectada por  futuros problemas. Así pues, constituir colchones fiscales hoy creará más espacio fiscal en el futuro, lo que ayudará a proteger mejor a la población frente a grandes oscilaciones del empleo”.

A este respecto el Fondo afirma que “las medidas estructurales serán fundamentales para una reducción sostenible del déficit fiscal y de la deuda pública» y afirma que “el presupuesto de 2019 necesita incluir un paquete de medidas creíble aunque insisten en que “las medidas para reducir las desigualdades pueden y deber ir de la mano de una reducción del déficit fiscal. Pero es esencial diseñar cuidadosamente las medidas tributarias para limitar distorsiones y repercusiones sobre el crecimiento”.