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Publicado el martes 9 de junio de 2015

El FMI quiere más

Al menos con división de opiniones se han recibido las recetas que la entidad que dirige Christine Lagarde desearía que se aplicasen en España. El tratamiento que prescribe el FMI pasa por incrementar los impuestos indirectos, especialmente los tributos especiales y medioambientales, y que se deje de aplicar el IVA reducido o súper reducido a ciertos productos, generalmente los de primera necesidad. Unos cambios impositivos que “permitirían mejorar la recaudación a niveles más próximos a los de otros países europeos”. Además de cambiar el IVA, en materia fiscal los expertos del Fondo abogan por continuar con la consolidación fiscal de las Administraciones; es decir, reducir el gasto público y proseguir con la política de ajustes. En este sentido, el informe del FMI apuesta por obtener ahorros fiscales adicionales mediante la reducción de costes en sanidad y educación, y apuesta por la puesta en marcha de alguna fórmula de copago de estos servicios.

En materia laboral, el Fondo plantea profundizar en la reforma del mercado de trabajo implantada en 2012. En este sentido, el FMI pone el acento en la brecha que existe en el mercado laboral español entre los contratos indefinidos y los temporales y ha apostado por abaratar el despido de los trabajadores fijos, que tiene un coste muy superior al de los temporales. Otra medida que le gustaría al Fondo es la implantación de un modelo de contrato único como otra forma de acabar con la dualidad del mercado laboral de nuestro país y también aboga por una mayor flexibilidad de los horarios laborales.

Como todo no iban a ser disgustos, el FMI ha elevado por octava vez sus previsiones de crecimiento para España y prevé un avance del PIB cercano al 3,1% este año y un 2,5% el próximo. En un comunicado oficial confirma que “la recuperación ha cogido velocidad y la creación de empleo se ha acelerado, pero el nivel de desempleo sigue siendo alto”. Considera que las políticas puestas en marcha “han apoyado el retorno de la confianza y la inversión empresarial” y pronostica que el consumo seguirá recuperándose. Sin embargo achaca parte de nuestra recuperación a elementos externos muy importantes que están ayudando, como “los bajos precios del petróleo, la depreciación del euro y una política monetaria muy favorable del Banco Central Europeo”.

Finalmente, el FMI aboga por la reducción de los obstáculos que las pyme tienen para crecer ya que considera que “las empresas españolas tienden a ser más pequeñas, menos productivas y menos orientadas a la exportación que sus pares europeas”. El Fondo plantea que se implanten una serie de medidas que pueden ayudar a generar economías de escala importantes, “tanto en los mercados internos como externos, lo que aumentaría el crecimiento a largo plazo y el empleo”.