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Publicado el jueves 9 de febrero de 2017

El FMI le vuelve a poner deberes a Grecia

Aunque de vez en cuando se dice que esta vez sí, que es la solución definitiva al más que inevitable impago de la deuda griega, periódicamente aparecen nuevas informaciones que indican todo lo contrario, que estamos igual de lejos de cerrar este asunto que en aquel no tan lejano verano en el que parecía que la Unión Europea se iba a resquebrajar por su zona más oriental. Claro que en aquel momento nadie podía pensar que el verdadero tsunami iba a venir del lado británico.

El cuento de nunca acabar

En esta ocasión el Fondo Monetario Internacional ha sido quien ha dicho que ni mucho menos los problemas griegos tienen atisbo de resolverse. En su última evaluación anual, el FMI ha señalado que Grecia “debe profundizar y acelerar las reformas, las cuales, junto con una nueva ronda de alivio de la deuda, son necesarias para que la economía pueda retornar a una senda de crecimiento sostenible”.

Aunque los expertos enviados a Atenas por Lagarde le dan un toque de atención al gobierno heleno, no todo son malas noticias. “Grecia redujo significativamente sus déficits fiscal y en cuenta corriente desde el inicio de la crisis que pasaron de representar el 11% y el 15% del PIB, respectivamente, a situarse en torno a cero a finales de 2015”. El Fondo dice que estamos ante un ajuste espectacular “teniendo en cuenta que el país forma parte de una unión monetaria y que, por tanto, no tiene acceso a herramientas de política monetaria y cambiaria”.

Claro que nada en la vida sale gratis, y en política económica menos, así que al FMI no le queda más remedio que reconocer que “la sociedad ha pagado un alto precio por la exhaustiva consolidación fiscal y la fuerte devaluación interna. La tasa de desempleo de 23% sigue siendo inaceptablemente elevada”. Además, a pesar de todas las recetas impuestas al país por sus acreedores “Grecia atraviesa desde hace tiempo una recesión ya que el PIB se sitúa un 25% por debajo del nivel anterior a la crisis”.

El FMI receta el fin de la austeridad

Desdiciendo el mantra que el núcleo duro de la Unión Europea lleva repitiendo desde hace años, el Fondo indica que “Grecia no necesita nuevas medidas de austeridad en este momento. Cualquiera que sea su objetivo fiscal, debería aplicar políticas fiscales que resulten más equitativas y favorables al crecimiento”, unas recetas que pueden parecer una herejía a los más ortodoxos mandatarios europeos, que han hecho que el continente transite por la senda contraria desde el inicio de la crisis.

A pesar de todas las medidas tomadas, las conclusiones del informe del Artículo IV preparado por el FMI indican que “incluso la plena aplicación de estas políticas no hará que Grecia ponga fin a sus problemas con la deuda. Los socios europeos deben incrementar todavía más el alivio de la deuda, de forma complementaria a las generosas ayudas prestadas hasta la fecha, para situar la deuda griega en una senda decreciente”.