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Publicado el jueves 10 de diciembre de 2015

La fortaleza del dólar preocupa al sector exterior de EE.UU.

En un mundo interconectado como el actual, cualquier decisión tiene una especie de efecto mariposa, esa teoría que dice que el batir de alas de tan pequeño animal puede desatar una especie de hecatombe al otro lado del mundo. Las enormes inyecciones de liquidez que tanto el BCE como el Banco de Japón vienen realizando desde hace meses, una política monetaria que lejos de reducirse va camino de intensificarse más todavía, han provocado la depreciación del euro y el yen frente al dólar. Una escalada en el valor de la moneda norteamericana que se ve espoleada por la que parece inminente subida de los tipos de interés en Estados Unidos.

Aunque el mes de diciembre está marcado en rojo en los calendarios de los círculos financieros de todo el mundo como el momento en que Janet Yellen puede dar el pistoletazo de salida a la primera alza del precio del dinero en Estados Unidos desde el inicio de la crisis de las hipotecas sub-prime, hasta que no se produzca la reunión mensual de la FED nadie da por seguro que no vuelva a aplazarse la tantas veces pospuesta y transcendental decisión. En estas fechas, la propia gobernadora de la Reserva Federal ha declarado ante el Congreso norteamericano que va a ser cauta a la hora de decidir si eleva o no los tipos de interés por la substancial apreciación que ha experimentado el dólar en los últimos tiempos.

En los últimos meses, el dólar se ha apreciado un 20% de media frente a las monedas de los principales socios comerciales estadounidenses. Por ejemplo, hace un año el euro cotizaba por encima de los 1,20 dólares, mientras que ahora está apenas en los 1,09 dólares. Una subida de valor del billete verde que los expertos achacan a una combinación de elementos entre los que destacan la debilidad de las economías emergentes, el frenazo chino y los importantísimos estímulos monetarios que han provocado que especialmente el euro se hayan depreciado para ganar competitividad internacional.

Si en la reunión de la FED prevista para los próximos 15 y 16 de diciembre se decide cambiar la política monetaria norteamericana, Estados Unidos nadará contracorriente ya que el resto de bancos centrales va a seguir en la línea de bajar aún más los tipos de interés. De hecho, Mario Draghi ya ha anunciado un recorte de los tipos de interés de diez puntos básicos y una prolongación del programa de compra de bonos de 60.000 millones de euros al mes por seis meses más, hasta marzo de 2017.

En este escenario, una subida de tipos en EE.UU. puede acarrear dificultades de competitividad para el sector exportador norteamericano que verá cómo sus productos son relativamente más caros que los de sus competidores. Una situación que ya está pasando factura: el último dato del déficit comercial de Estados Unidos mostró un alza del 3,4%, con un descenso en las exportaciones del 4,3% en los diez primeros meses de 2015, en referencia al mismo periodo de 2014.