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Publicado el martes 28 de junio de 2016

Francia vislumbra la luz al final del túnel

Los datos recopilados por la consultora Coface en un informe sobre la economía gala muestran que, entre enero y abril de 2016, aparecieron una serie de indicadores positivos. El crecimiento, que comenzó a ser positivo en 2014, se ha acelerado seis décimas en el primer tramo del año, sobre todo impulsado por la demanda interna y el gasto de los hogares, que ha alcanzado su nivel más alto desde 2004. Además, por primera vez desde 2012, las inversiones empresariales van a contribuir positivamente al crecimiento este año. Con estos datos, Coface prevé un crecimiento económico en Francia del 1,6% en 2016 y del 1,3% en 2017.

Las cifras económicas francesas muestran que el sector servicios supone el 56% de la actividad del país y ha contribuido 0,4 puntos al crecimiento del primer trimestre. Más específicamente, el comercio creció el 1,2% y los servicios empresariales un 0,7%, unos datos que reflejan una demanda interna vigorosa. En lo que se refiere a la industria, el transporte, el tratamiento de la energía y el agua y los residuos registraron importantes crecimientos en el primer cuarto del año.

Factores de riesgo

Como primera nota negativa se encuentra el comercio exterior francés, en un escenario en el que han aumentado las importaciones y menguan las ventas de productos galos más allá de sus fronteras. Este descenso es debido a la desaceleración de la actividad económica de los mercados emergentes, y en particular, la ya prevista recesión entre los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Tras esta situación se encuentran las debilidades estructurales de Francia, como el hecho de que el número de empresas exportadoras francesas representa sólo un tercio con respecto a las alemanas, cuando el número de compañías de ambos países es similar.

Además, de cada diez empresas francesas que se deciden a exportar por primera vez, tres continúan haciéndolo al cabo de un año y sólo una  de esas diez tres años después. Paralelamente, la actividad en el sector de la construcción continuó en descenso por décimo trimestre consecutivo, al igual que la inversión de los hogares, aunque los expertos de Coface consideran que los indicadores sugieren que se está cerca de un retorno a terreno positivo.

Otro elemento de riesgo es la competitividad, un parámetro en el que Francia va a la zaga de España e Italia, dos países que nos beneficiamos de costes unitarios significativamente más bajos. Si hablamos de competitividad no vinculada a los precios, Francia se queda por detrás de Alemania, con un 41% de productos de alto valor añadido exportados, en particular aquellos procedentes del sector aeroespacial y de defensa, artículos de lujo y vino, un parámetro inferior al 48% de las exportaciones de Alemania. Los expertos de Coface consideran que, a medio plazo, las inversiones empresariales mejorarán la calidad de las exportaciones francesas, aunque llevará varios años igualarse al nivel de las ventas exteriores alemanas.