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Publicado el jueves 30 de junio de 2016

Grecia. Un año después

Hace ahora un año que la presión sobre Grecia hizo efecto y el primer ministro Alexis Tsipras tuvo que sacar adelante un paquete de reformas urgentes, en línea a lo que le demandaba la troika. “Las opciones específicas que tenía frente a mí eran: uno, aceptar un acuerdo con el que estoy en desacuerdo; la segunda, la quiebra desordenada, y teníamos una tercera opción, la salida de Grecia del euro”, dijo entonces Alexis Tsipras ante el Parlamento griego.

Ha pasado un año y los griegos siguen temiendo que el control de capitales decretado por el ejecutivo heleno el año pasado, en un momento muy tenso de las negociaciones con la troika y tras la decisión del BCE de cortar la financiación a los bancos helenos, se prolongue por mucho más tiempo. Sin embargo, hay cierto atisbo para la esperanza. El BCE ha movido ficha y, desde ahora y con ciertas condiciones, acepta la deuda griega como garantía en sus operaciones de refinanciación, lo que significa que los bancos ya no tendrán que depender del mecanismo de provisión de liquidez.

Otro buen síntoma es que la Comisión Europea ha decidido prolongar hasta el 31 de diciembre el esquema de garantías para los bancos en Grecia y recordó en un comunicado que la situación de liquidez de los bancos griegos “está mejorando gradualmente”. El ejecutivo comunitario también apuntó que “la prolongación de seis meses del sistema de garantías está en línea con las normas sobre ayudas estatales a bancos durante la crisis, porque la medida es concreta, proporcionada y limitada en el tiempo y en su alcance”.

Un año extremadamente complicado

Entre las medidas aprobadas el verano pasado por Atenas se encontraba la subida del IVA, que se queda con tres tipos: 6% para medicinas, libros y teatro, 13% para hoteles energía y alimentos básicos; y 23% para el resto, incluidos los restaurantes. Los diputados helenos también dieron luz verde a la bajada de las pensiones, aprobaron una profunda modernización del sistema judicial y dieron luz verde a la transposición de la directiva sobre resolución bancaria. Como resultado de un verano lleno de sobresaltos y negociaciones, los 19 ministros de Finanzas de la eurozona, dieron luz verde en Bruselas al tercer rescate a Grecia, por un valor de 86.000 millones de euros a tres años.

El precio que los ciudadanos griegos están pagando es altísimo. Los pensionistas han visto sus percepciones recortadas más de una decena de veces desde 2010, se ha eliminado una ayuda mensual para las más bajas, se ha decidido subir los impuestos al tabaco, gasolina, gas, cerveza y bebidas alcohólicas y, no solo no se ha eliminado el impuesto sobre bienes inmuebles, tal como prometió Syriza, sino que se ha subido.