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Publicado el jueves 8 de marzo de 2018

¿Hay techo de cristal?

Por segundo año consecutivo, el porcentaje de mujeres directivas en las empresas españolas se sitúa en el 27%, la misma cifra que hace un año. “Aunque nos ubicamos por encima de la media global (24%) y en el mismo rango que la Unión Europea (27%), el avance del liderazgo femenino se ha frenado en España”, asegura el documento elaborado por Grant Thornton.

Aunque hay mucho campo para mejorar, nuestro país no es de los que peor clasificado queda dentro la Unión Europea: “países como Finlandia (26%), Alemania (23%) y Reino Unido (22%) están por debajo, mientras que fuera de Europa, nos desmarcamos claramente de otros como Canadá (25%), Estados Unidos (21%), Nueva Zelanda (18%) o Australia (15%)”.

Por otra parte, el número de empresas que no cuentan con ninguna mujer al mando desciende con respecto al año pasado, del 22 al 20%, mientras que las compañías que tienen al menos una mujer se dispara en el conjunto nacional hasta el 80%, el mejor dato de toda la serie histórica del estudio. “Comparativamente parece que no estamos mal, pero el estancamiento que experimentamos se debe a que las empresas no están consiguiendo avances significativos a la hora de incorporar a más directivas. Esto significa que no podrán aprovechar los beneficios de una verdadera diversidad”, explica Mar García Ramos, socia de Grant Thornton.

División de opiniones

A este respecto, las auditorías de brecha salarial obligatorias, una medida anunciada por el Gobierno recientemente y destinada a igualar el salario de hombres y mujeres en las empresas, no cuentan con el respaldo mayoritario de los empresarios españoles. “Un 53% considera que la obligación de publicar sus sueldos es excesiva y podría influir negativamente en sus políticas retributivas y de contratación”, apunta el informe de Grant Thornton.

En contraste, 4 de cada 10 sí las considera efectivas, aunque advierten de que su aprobación necesitará un amplio consenso entre Gobierno, patronal y sindicatos. “Los empresarios consideran que este tipo de medidas puede incrementar los costes y mermar la competitividad de sus empresas. Pero la medida propuesta por el Gobierno es un primer paso, una solución, ante el clima de inacción en la promoción de la diversidad de género en nuestras compañías”, indica Isabel Perea, socia de Grant Thornton.

Aunque todavía hay una política más impopular entre los empresarios: las cuotas obligatorias, ya que 8 de cada 10 desearían no tener que implantarlas en España. “Las cuotas son medidas contundentes y que no gozan de gran apoyo en nuestra comunidad empresarial. Pero los países donde se han aplicado, como Noruega, Italia, Francia o Bélgica, están rozando ya la paridad en el número de hombres y mujeres en puestos de dirección”, concluye Mar García Ramos.