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Publicado el miércoles 10 de diciembre de 2014

La baja inflación puede impulsar nuestra demanda interna, según Fitch

La agencia de calificación crediticia Fitch considera que el periodo de baja inflación por el que está atravesando nuestra economía puede tener cierto efecto positivo, al propiciar un incremento de los ingresos reales disponibles. Los estudios de esta firma internacional indican que acabaremos el año con un Índice de Precios de Consumo (IPC) del 0%, subirá al 0,5% el año que viene y llegará al 1% en 2016.

 A pesar de que seguiremos estando muy lejos del objetivo de inflación marcado por la Unión Europea, el 2%, los expertos de Fitch creen que un IPC bajo puede tener un efecto beneficioso sobre la economía española. En su último informe de perspectivas para el próximo año, Fitch apuesta porque nuestro crecimiento se verá impulsado por la demanda doméstica, una variable que crecerá por la reducción del desempleo y el incremento de los ingresos reales disponibles “gracias a las bajas presiones inflacionistas”. Incluso muchos expertos internacionales consideran que, si se mantienen los bajos precios del crudo y los actuales tipos de interés, el proceso de liberación de rentas propiciado por una inflación baja puede ser más intenso.

El escenario que dibuja Fitch para el próximo ejercicio contempla un euro más débil y una mejora de la demanda externa, dos palancas que pueden consolidar el crecimiento de las exportaciones españolas. Además, se espera una sustancial mejora en las condiciones de financiación, un hecho que estimulará la inversión privada. Con estos parámetros macroeconómicos, Fitch ha confirmado sus previsiones de crecimiento para España, que prevén un avance del 1,3% este año, del 1,7% en 2015 y del 1,9% en 2016, tal como había señalado en sus proyecciones del pasado octubre.

Con arreglo a estos datos, España sería la economía de la zona euro que más crecería, ya que las perspectivas de Fitch para Alemania señalan un crecimiento del 1% en 2015 y del 1,7% en 2016, mientras que Francia crecerá un 0,8% y un 1,2%, respectivamente, e Italia avanzará seis décimas en 2015 y el 1% al año siguiente. Si se cumplen las previsiones, el mercado laboral español iniciará una paulatina recuperación, con una reducción de la tasa de paro que bajaría al 23% en 2015 y al 22,2% en 2016.