mar
13
0 Actualidad
Publicado el lunes 13 de marzo de 2017

Italia encara un futuro incierto

El inesperado resultado del referéndum sobre la reforma de la Carta Magna italiana se cobró la cabeza de Renzi, que lanzó la idea de reconfigurar el equilibrio de poder institucional italiano y que ligó su suerte al resultado de la consulta popular. Meses después de su dimisión, hay señales que indican que su sucesor provisional, Paolo Gentiloni, va a permanecer en el cargo más tiempo del previsto ya que los partidos italianos, repitiendo unas formas políticas que han sido el pan nuestro de cada día desde el final de II Guerra Mundial, están sumidos en profundas crisis internas que están pasando factura al desempeño económico italiano.

Recetas para afianzar la recuperación

Si hubiera que resumir en una frase las actuaciones necesarias para que el rumbo económico italiano se enderece podríamos usar la que ha empleado la OCDE a la hora de presentar su análisis sobre la situación italiana: “reformas sostenidas son esenciales para reforzar el crecimiento inclusivo en Italia”. Los expertos capitaneados por Ángel Gurría señalan que “Italia está saliendo lentamente de una profunda y prolongada recesión, ayudada por una serie de reformas estructurales, como la Ley de Empleo, y políticas monetarias y fiscales acomodaticias”.

En este sentido, el Informe de Perspectivas de la OCDE indica que “para impulsar un crecimiento inclusivo, Italia necesita mantener un enfoque centrado en las personas para mejorar el bienestar, reducir la dualidad en el mercado de trabajo y el desajuste de las cualificaciones con el empleo, mejorando el acceso a oportunidades de empleo y educación profesional para los más desfavorecidos”, a la vez que destaca que “deben continuar las reformas vitales para crear una administración pública más eficaz y mejorar el entorno empresarial. Un impulso rápido y eficaz al gasto en infraestructura será esencial para aumentar la inversión, al mismo tiempo que se garantiza la continuación de políticas fiscales prudentes”.

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurria, ha explicado que “Italia sigue sufriendo de un bajo crecimiento de la productividad, obstaculizando los aumentos salariales y económicos”. Entre las diferentes razones para explicar esta situación, el documento de esta entidad internacional señala que “muchas empresas italianas siguen siendo de propiedad familiar, y luchan por integrarse en cadenas de valor globales, así como adoptar prácticas y tecnología modernas de gestión”. También pone el foco en el sistema judicial de Italia, al que califica de lento, y apunta a “los desafíos que enfrenta el sector bancario de Italia han contribuido a una caída significativa en la inversión y su débil recuperación.

De cara al  futuro, Ángel Gurria señala que “la OCDE recomienda que Italia se centre en la reforma de la administración pública, para apoyar el dinamismo empresarial y para facilitar la vida cotidiana”. En el terreno fiscal apunta que “la deuda pública se ha estabilizado pero sigue siendo elevada. Reducirlo sigue siendo una prioridad para las finanzas públicas de Italia, que siguen siendo vulnerables a un aumento de las tasas de interés”. Finalmente, el secretario general de la OCDE afirma que “el gasto público podría centrarse mejor en programas eficaces de infraestructura para apoyar el crecimiento. Y el gobierno debe seguir luchando contra la evasión fiscal, que es el talón de Aquiles del sistema fiscal italiano”.