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Publicado el jueves 17 de diciembre de 2015

Janet Yellen logró su objetivo

En todos estos años han pasado muchas cosas: la quiebra de Lehman Brothers, las hipotecas subprime, la crisis de deuda… Un huracán de acontecimientos que ha sacudido hasta los cimientos el edificio financiero construido al final de la II Guerra Mundial. Se ha puesto en cuestión, sobre todo en aquellas zonas del mundo más afectadas por la mayor crisis desde 1929, el mantra económico del crecimiento continuo. Quizás nunca volvamos a ver el mundo de la misma manera que se veía hasta 2008 y probablemente, que se lo digan a China, no asistiremos a más episodios continuados de gran incremento de la actividad económica.

Janet Yellen llegó al cargo con la intención de darle la vuelta a la política monetaria de su país y comenzar a recuperar unos niveles lógicos en los tipos de interés, que se han mantenido prácticamente a cero durante un periodo muy largo de tiempo. El tímido aumento de un cuarto de punto, que era lo esperado por los mercados, deja el precio del dinero entre el 0,25 y el 0,5%. Es una maniobra muy cautelosa, porque la recuperación es frágil y casi cualquier cosa puede quebrarla, pero es un mensaje muy claro de por dónde quiere transitar la gobernadora de la Reserva Federal norteamericana.

Detrás de los tipos bajos se agazapan toda una suerte de medidas, casi de dopaje, para que la economía estadounidense recuperase el vigor de años atrás. Antes de decidirse a subir los tipos, Yellen ha ido retirando la alimentación que ha ido inyectando en la economía mediante estímulos monetarios. El final del tratamiento, con el que Estados Unidos quiere dar carpetazo oficial a la crisis del 2008, es la primera alza de tipos en casi diez años. La gran cuestión es saber si la retirada de la medicación va a ser resistida por el enfermo o si va a tener una recaída que precise de nuevos tratamientos.

Mientras tanto en Europa, que empezó a aplicar la misma farmacopea que Estados Unidos mucho más tarde que al otro lado del Atlántico, el BCE va a seguir suministrando dosis gigantes de antibiótico a la infectada economía continental. No sólo ni se plantea subir los tipos de interés, algo que todos los actores económicos coinciden en que sería una terapia que mataría al enfermo, sino que va a intensificar las dosis de vitaminas económicas en forma de compras masivas de bonos para tratar de reanimar la depauperada salud económica continental. El incremento de los tipos en Estados Unidos impulsará el valor del dólar, por lo que los productos de los países de la zona euro van a ser más competitivos en precio para los norteamericanos, un efecto colateral que puede ayudar a que Europa encuentre el camino definitivo para salir de la crisis.