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Publicado el lunes 24 de julio de 2017

La economía mundial mantiene el tipo

El FMI ha actualizado sus perspectivas de crecimiento aunque, en el caso de Estados Unidos, son más bajas que en abril, “principalmente porque se presume que la política fiscal será menos expansiva de lo previsto”. Sin embargo, se han revisado al alza el crecimiento de Japón y, en particular, el de la zona del euro, “donde una actividad sorpresivamente positiva a fines de 2016 e inicios de 2017 apunta a un fuerte ímpetu”. Asimismo, se revisaron en positivo las previsiones de crecimiento de China, gracias al vigor del primer trimestre de 2017 y a la expectativa de que continúe el respaldo fiscal. “En las economías avanzadas, la inflación se mantiene moderada y generalmente por debajo de las metas; en varias economías emergentes, como Brasil, India y Rusia, también ha estado retrocediendo”.

Riesgos a medio plazo

Aunque los riesgos en torno a los pronósticos de crecimiento mundial parecen estar más bien equilibrados a corto plazo, a medio plazo continúan inclinándose a la baja. “Del lado positivo, la reactivación cíclica podría ser más vigorosa y más sostenida en Europa, donde se ha atenuado el riesgo político. Del lado negativo, las elevadas valuaciones de mercado y el hecho de que la volatilidad se encuentre a niveles muy bajos dentro de un entorno de marcada incertidumbre en cuanto a las políticas incrementan las probabilidades de una corrección de los mercados, lo cual podría empañar el crecimiento y la confianza”. El FMI considera que “la normalización de la política monetaria en algunas economías avanzadas, sobre todo en Estados Unidos, podría tensar las condiciones financieras internacionales más rápido de lo previsto”. Por añadidura, otros riesgos, como el giro hacia el aislacionismo y los riesgos geopolíticos, “siguen siendo prominentes”.

Necesitamos mejorar

Aunque las tasas proyectadas de crecimiento mundial para 2017–18 superan el 3,2% estimado para 2016, son inferiores a los promedios anteriores a la crisis, “en particular en la mayoría de las economías avanzadas y en las economías emergentes y en desarrollo exportadoras de materias primas”. Dentro del primer grupo, muchos países enfrentan un exceso de capacidad y obstáculos al crecimiento potencial “derivados del envejecimiento de la población, la debilidad de la inversión y el lento avance de la productividad”. De cara al futuro, y teniendo en cuenta la debilidad tanto de la inflación subyacente como de las presiones salariales, el FMI considera que “la política económica debería estar calibrada para reorientar al alza las expectativas inflacionarias”.