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Publicado el miércoles 4 de abril de 2018

La fiscalidad europea se digitaliza

La UE ha adoptado el desarrollo de la economía digital como una estrategia de futuro ya que está haciendo una gran contribución al crecimiento económico. Sin embargo, el auge de la economía digital también ha creado una gran distorsión fiscal: “la tasa impositiva efectiva para las empresas digitales, como compañías de redes sociales, plataformas colaborativas y proveedores de contenido on-line, es aproximadamente la mitad que la de las empresas tradicionales”. En promedio, “las empresas digitalizadas enfrentan una tasa impositiva efectiva de solo el 9,5%, en comparación con el 23,2% de los modelos comerciales tradicionales”, esgrime la UE.

Para atajar esta disfunción, Europa plantea nuevas reglas para garantizar que las actividades comerciales digitales sean gravadas fiscalmente de una manera justa y favorable al crecimiento en la UE. “Las medidas convertirían a la UE en un líder mundial en el diseño de leyes fiscales adecuadas para la economía moderna y la era digital”, han señalado los portavoces de la Comisión Europea.

La nueva fiscalidad digital europea

En concreto, la Comisión ha puesto sobre la mesa dos propuestas legislativas que conducirán a una imposición más justa de las actividades digitales en la UE. La primera, tiene como objetivo “reformar las normas de impuestos corporativos para que las ganancias se registren y graven cuando las empresas tengan una interacción significativa con los usuarios a través de canales digitales”.

En este sentido, se considerará que una plataforma tiene una presencia digital gravable o un establecimiento permanente virtual en un Estado miembro si cumple uno de los siguientes criterios: supera el umbral de 7 millones de euros de ingresos anuales en un Estado miembro; tiene más de 100.000 usuarios en un Estado miembro durante un ejercicio fiscal; en un ejercicio fiscal genera más de 3.000 contratos de servicios digitales con los usuarios.

La segunda propuesta lanzada por Bruselas responde a las demandas de varios Estados miembros para la puesta en marcha de un impuesto provisional que cubra las principales actividades digitales que actualmente escapan a los impuestos en conjunto en la UE. “Este impuesto provisional para los servicios digitales se aplicaría a las lagunas más urgentes en la tributación de las actividades digitales. La medida garantiza que las actividades que actualmente no están efectivamente sujetas a impuestos comenzarían a generar ingresos inmediatos para los Estados Miembros”.

Esta medida consiste en el establecimiento de un impuesto digital del 3% sobre los ingresos generados por actividades como la venta de espacios publicitarios en línea, las actividades de intermediarios digitales que permitan a los usuarios interactuar con otros usuarios y que puedan facilitar la venta de bienes y servicios entre ellos, o la venta de datos obtenidos de información aportada por el usuario.