ene
2
0 Actualidad
Publicado el miércoles 2 de enero de 2019

Las medidas medioambientales impactarán en el transporte

Las distintas medidas medioambientales que se están barajando, como las zonas de bajas emisiones en las grandes ciudades o la reducción del diésel, podrían suponer para el transporte un impacto de casi viente millones de euros en 2025.

Esta es la principal conclusión del estudio Impacto en el transporte de las medidas para mejorar la calidad del aire en las ciudades, elabora por la Cátedra Amelio Ochoa de la Fundación Corell.  Según la principal conclusión de este estudio ese es el impacto negativo que dicha medida podría producir en la economía; frente a un cálculo aproximado de 61,8 millones de euros de ahorro, se podrían producir 81,6 millones de coste, con un desequilibrio de casi 20 millones de euros.

Para llegar a esta cifra, se ha realizado una proyección sobre la evolución del etiquetado de los vehículos en los próximos años, así como una estimación de crecimiento del tráfico, asumiendo que dicho crecimiento sería similar a las previsiones económicas. Según esta estimación, en 2025 habría un 7% de turismos, un 14% de vehículos profesionales ligeros y un 39% de vehículos pesados que no podrían circular. Los costes calculados se basan en la amortización de los vehículos, ahorros en combustible, costes variables, valor del tiempo y beneficios ambientales por el ahorro de emisiones.

Según José Manuel Vassallo, Catedrático de Transportes y Profesor de Economía y Planificación del Transporte de la Universidad Politécnica de Madrid “se habla de la importancia del desarrollo sostenible, pero hay que conseguir un difícil equilibrio entre los aspectos económicos, sociales y medioambientales. La preocupación por la mejora medioambiental es comprensible, pero no puede producirse a costa del crecimiento económico y el desarrollo social”.

Por su parte, Miguel Ángel Ochoa, presidente del Patronato de la Fundación Corell y Rafael Barbadillo, presidente de la Comisión de Transporte y Movilidad de CEIM, han afirmado que “hay una opinión generalizada sobre que hay que reducir el tráfico o la movilidad para combatir la contaminación, pero no es cierto. Lo que es necesario es tener transportes competitivos. La movilidad, tanto de personas, como de mercancías va a seguir creciendo y hay que abordar el asunto entre todos. Restringir la movilidad no es la solución”.

En cuanto a las medidas que se están poniendo en marcha, la mayor ocupación del espacio para la movilidad no motorizada es bien valorada por la Administración, el transporte público y los operadores de modos alternativos de transporte, pero produce dudas en el sector del transporte de mercancías. Sin embargo, existe un amplio consenso sobre los beneficios de medidas como la incentivación para la adquisición de vehículos no contaminantes, aunque no reduciría el número de vehículos privados en circulación.

Según José Manuel Vassallo “el cambio a vehículos con combustibles alternativos, como el GNL supone un mayor coste del propio vehículo, pero importantes ahorros en los costes variables, con lo que merece la pena a partir del tercer año”. Además, considera que “no se puede aislar las políticas medioambientales de otros impactos económicos y sociales. Las medidas incentivadoras tienen mejor aceptabilidad y cualquier acción debe ser estudiada a fin de garantizar que los beneficios sean mayores que los costes”.