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Publicado el miércoles 10 de junio de 2015

Máxima tensión entre Grecia y sus acreedores

El problema de la deuda griega cada vez se parece más al famoso laberinto del Minotauro. En un nuevo capítulo de lo que ya se podría calificar como saga, las autoridades de Atenas han hecho llegar a sus acreedores un plan que contiene una serie de medidas con las que tratar de alcanzar un compromiso acerca de los ajustes que debe aplicar el ejecutivo heleno, que rechazó la semana pasada la oferta que pusieron sobre la mesa el Eurogrupo, el BCE y el FMI. Desde la semana pasada, los negociadores llevaban esperando una contraoferta griega, que ahora ha sido considerada como insuficiente para liberar los 7.200 millones de euros pendientes del segundo rescate y afrontar el futuro de la economía griega con ciertas garantías.

En estos días se extiende por Bruselas el rumor de una posible quita de parte de la deuda griega sin que suponga la expulsión del país de la moneda única. La clave parece estar en las fechas: el FMI ha permitido a Grecia agrupar los 1.600 millones de euros que debe abonarle este mes en un único pago, que con la actual situación de falta de liquidez el gobierno griego no podría asumir. Se estima que la entidad que dirige Christine Lagarde podría estirar durante mes y medio la declaración oficial de impago, un plazo que permitiría extender las negociaciones entre Atenas, el BCE, el FMI y la Comisión Europea. Las bazas que se tienen sobre la mesa son retrasar pagos, que se planteen mayores reformas por parte griega y establecer nuevas condiciones de rescate.

En este sentido, los mercados financieros internacionales subrayan que a ninguna de las partes les conviene una ruptura a pesar de que Grecia reitera una y otra vez que hay unas líneas rojas que no tienen intención de traspasar. Pese a todo, la Unión Europea no se atrevería a expulsar a Grecia del euro por temor a los efectos colaterales que tal medida tendría en el resto de la zona euro. Con esos condicionantes, se abre paso la posibilidad de que Alexis Tsipras oficialice el impago de la deuda griega, haga un corralito para evitar fugas de capitales y negocie una quita sin salir de la moneda única. Mientras tanto, Grecia y sus acreedores podrían estar barajando la posibilidad de extender hasta marzo de 2016 el rescate financiero a cambio de recortes en las pensiones, incrementos impositivos y otras medidas, tal como recoge la prensa norteamericana.

En medio de tanta tensión ha terciado el ministro de finanzas heleno, Yanis Varufakis, que ha reiterado su rechazo a la propuesta de reformas planteada por la troika: “el sistema de pensiones en Grecia no es sostenible y ¿cuál es la propuesta de reforma que viene de las instituciones? Que recortemos las pensiones. Pero ya han sido recortadas un 40%. ¿Es recortarlas más una reforma? Yo no lo creo”. También ha mostrado su rechazo a la pretensión de los acreedores griegos de aumentar el IVA de la electricidad del 13 al 23% o el de los medicamentos del 6 al 12%. “Si continúan exprimiendo a nuestra población hasta la miseria, nunca seremos reformables”.