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Publicado el martes 29 de noviembre de 2016

La OCDE señala que España afianza su crecimiento para los dos próximos años

Las últimas perspectivas económicas de la OCDE apuntan a que la demanda interna siga siendo el motor de la recuperación, aunque se desarrollará a un ritmo menor, ya que algunos factores que contribuyeron a impulsar el consumo, como los bajos precios del petróleo, van a perder fuerza. “La inflación repuntará gradualmente cuando los efectos de los bajos precios del petróleo vayan desapareciendo”, asegura el informe de la entidad que dirige Ángel Gurría.

El motor económico

“La demanda interna ha sido el principal motor del crecimiento, sustentada en la política monetaria de la zona euro”. Este elemento, junto los estímulos fiscales y la evolución del mercado de trabajo ha sido la principal palanca de apoyo de la recuperación de nuestra economía. Paralelamente, la inversión empresarial ha mantenido su dinamismo, “con el apoyo de unas condiciones financieras favorables, unos márgenes de beneficio sólidos y una reducción del endeudamiento”. Otros elementos, como las exportaciones, se benefician de las ganancias de competitividad y de la expansión significativa de los mercados exteriores en los últimos años. Por todo ello, la OCDE anticipa que “el crecimiento se mantendrá vigoroso durante el período analizado, pero se ralentizará en cierta medida, cuando la tasa de crecimiento de la demanda interna se ralentice”.

Además, de cara a los dos próximos años, los informes de la OCDE señalan que “la contribución de la demanda exterior será modesta, por la debilidad del comercio mundial” y avanzan que “el mantenimiento de la política monetaria acomodaticia en la zona euro debería seguir impulsando la inversión, pero a un ritmo menor”. En cuanto a la inflación se prevé que subirá lentamente, “pero seguirá siendo moderada”.

Los expertos de la OCDE ligan directamente la mejora de nuestro nivel de vida a medio plazo con el aumento de la productividad “a través de una mayor inversión en innovación, un fortalecimiento de las cualificaciones y una competencia más intensa”.

Por otra parte, con una deuda pública alrededor del 100% del PIB y un déficit en el entorno del 5%, el margen que queda para una expansión fiscal es limitado. No obstante, apunta la OCDE, “es importante estimular el crecimiento redirigiendo el gasto hacia áreas favorecedoras como la educación, las políticas activas del mercado de trabajo y el I+D, que están por debajo de los niveles de países análogos y han sufrido un retroceso sustancial desde la crisis”.