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Publicado el miércoles 30 de noviembre de 2016

El ahorro, una parte importante de la educación financiera para los niños

El fomento de la cultura financiera, empezando por los más pequeños, es uno de los objetivos que cualquier sociedad debe tener muy presente. En España hay varias iniciativas de instituciones y organismos que trabajan en ese campo, como el Programa de Educación Financiera que la CNMV, el Banco de España y el Ministerio de Educación llevan a cabo en las aulas, o la campaña de divulgación de conceptos básicos que promueve la AEB, ‘Me suena un poco’.

Pero aparte de estas iniciativas puntuales, es en la familia donde los niños pueden adquirir gran parte de su cultura financiera o, más en concreto, los conocimientos necesarios para empezar a interactuar con el dinero. Dentro de esta formación deben prevalecer unos principios básicos, entre los que debe estar el reconocimiento del esfuerzo y el trabajo como medio para conseguirlo, la valoración de la situación económica familiar o personal, y la necesidad de una correcta gestión de los recursos con el fomento de una cultura de consumo responsable y del ahorro.

Sobre este último aspecto queremos hacer hincapié en este post. Parte de la educación financiera será dotar de una cierta autonomía a los niños para la gestión del dinero que puedan obtener, bien por una asignación periódica, por regalos o como compensación por pequeños trabajos que puedan realizar.

Para animar al ahorro, ilusionar con la compra futura de algún objeto deseado, dentro de las posibilidades reales de cada economía, puede ser una buena estrategia. Para su puesta en práctica, lo primero es planificar temporalmente dicho ahorro, luego seguir su evolución y, por último, que el niño pueda comprobar que el ahorro le supone una experiencia positiva al ver recompensado su esfuerzo con la compra. Es mejor que estos primeros pasos en el ahorro se hagan con objetivos que puedan ser cumplidos con facilidad, para evitar el desánimo.

Otro aspecto que se puede plantear en esta fase de educación en el ahorro es el de establecer unos criterios sobre prioridades de gastos, para que se pueda aprender a diferenciar lo necesario de los caprichos.

Para ayudar a establecer este hábito de ahorro, puede ser una buena alternativa la apertura de una cuenta bancaria exclusiva para este fin, en la que el menor sea el protagonista de su gestión.