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Publicado el miércoles 24 de mayo de 2017

Algunos consejos para proteger el patrimonio personal y familiar

Volvemos a tratar hoy en Centro de Ayuda un tema general sobre finanzas personales y familiares. A lo largo de nuestra vida, en lo relativo a nuestra economía, vamos construyendo un historial  de acciones de ingresos, compras, inversiones o ahorro que, en el mejor de los casos, pueden tener como resultado la construcción de un pequeño o gran patrimonio. Protegerlo en la medida de lo posible ante posibles contingencias puede ser una buena medida de precaución. Dejamos para otro post las recomendaciones para la protección del patrimonio en el caso de la constitución de una empresa que requiera avales de bienes personales, y nos enfocamos en las finanzas domésticas.

En primer lugar, ya que estamos hablando de protección ante posibles incidencias ‘económicas’ que nos puedan afectar, queremos recordar la conveniencia de tener un fondo para este tipo de situaciones de emergencia, del que echar mano en caso de necesidad para no tener que recurrir a hacer liquidez con cualquier otro elemento del patrimonio. Para ello, el primer consejo sería el del ahorro periódico, como un hábito adquirido.

En el caso de bienes, muebles e inmuebles, la mejor protección que podemos darles es un buen seguro que cubra el mayor abanico posible de incidencias. Cada seguro debe contar con las coberturas adecuadas para la vivienda y lo que en ella pueda haber, el vehículo, o cualquier otro bien que pueda ser dañado o robado.

Y si hablamos de algo mucho más importante que los bienes materiales, la salud propia y de los familiares, los seguros médicos o los de vida son opciones que debemos tener presentes también.

Para el caso de inversiones, lo más recomendable para evitar que una fallida decisión afecte al patrimonio es la diversificación. Nos referimos en este caso a los productos de ahorro, que pueden ser a largo o medio plazo; la seguridad de la renta fija frente a la variable; varias opciones de empresas y mercados en el supuesto de inversiones en bolsa… En resumen, como se dice coloquialmente, “no poner todos los huevos en la misma cesta”.

Por último, queremos hacer una mención a la financiación. Si nos vemos obligados a solicitar préstamos para cualquier fin, conviene, como hemos recordado en muchas ocasiones, realizar un estudio previo y concienzudo de nuestra capacidad de endeudamiento, para responder con solvencia a estas operaciones de crédito sin que el patrimonio que pueda haberse presentado como aval se vea afectado.