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Publicado el viernes 29 de septiembre de 2017

¿Cómo elegir bien un seguro para vehículos? El precio no lo es todo

La contratación de un seguro para vehículos es un trámite obligado para todo aquel que tenga un coche, moto, camión, autobús o cualquier otro vehículo, ya que la normativa exige que todos cuenten con una serie de coberturas básicas (seguro obligatorio) de responsabilidad civil del propietario y conductor del vehículo.  Normalmente las compañías o entidades que ofrecen este tipo de productos incluyen ese paquete básico en toda su oferta, por lo que la decisión sobre un tipo de seguro u otro se desplaza a coberturas adicionales, que van desde el seguro de daños a terceros (la compañía asumiría el gasto de la reparación de los daños producidos a otros, no los propios) hasta el conocido como ‘todo riesgo’ (la compañía asume gastos por daños a terceros y también los propios), pasando por otras modalidades intermedias (a terceros ampliado, todo riesgo con franquicia, etc.)

A la hora de tomar la decisión, el precio será un factor determinante, pero conviene analizar detenidamente las coberturas de cada oferta, para no encontrarse posteriormente con sorpresas desagradables. En este sentido, se debe revisar qué supuestos quedarían excluidos.

En primer lugar, hay que tener en cuenta el vehículo que se va a asegurar. No es lo mismo un coche nuevo que uno usado, cuyo valor se ha ido depreciando a lo largo de los años de utilización y puede llegar a ser muy bajo. En este último caso, quizá sea buena idea plantearse un seguro a terceros, mientras que en el caso del coche nuevo, especialmente si está financiado, lo ideal es un seguro a todo riesgo. Para reducir el importe de la prima del ‘todo riesgo’, se puede optar por una franquicia, que supondría asumir parte del coste de reparación en caso de siniestro.

A continuación, conviene determinar qué tipo de uso hacemos del vehículo, si es profesional o particular (conveniencia de vehículo de sustitución en caso de siniestro), con muchos o pocos kilómetros, por carretera o en ciudad, o si lo aparcamos en la calle o en espacios cerrados, teóricamente más protegidos frente a posibles robos o daños. También si, aparte de un conductor habitual, va a haber otros ocasionales, especialmente si estos son jóvenes o con menos experiencia.

La asistencia en viaje también es común en todas las ofertas de seguros, aunque no todas contemplan la cobertura desde el kilómetro 0 (la dirección del domicilio propio) y en algunas se hace distinción entre conductor y ocupantes. En la letra pequeña se especifica el radio de cobertura, y los supuestos para viajes en el extranjero. También es conveniente analizar si la póliza deja libertad para la elección de taller, o si contempla solo las reparaciones en los talleres asociados a la aseguradora.

Otros servicios adicionales que se suelen ofrecer, y que conviene contemplar si estamos en el grupo de riesgo para esos casos, es la reclamación de daños y adelanto de indemnizaciones, seguro para equipajes en caso de robo, indemnizaciones por posible retirada del permiso de conducir, asesoramiento o reclamación de multas.

En resumen, para tomar la decisión hay que valorar las prioridades de acuerdo al vehículo y su uso, y decidir no sin antes hacer una exhaustiva comparación entre las diferentes opciones, sin dejarse llevar solo por el factor precio.