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Publicado el jueves 29 de diciembre de 2016

Consejos para afrontar la compra de un coche

La compra de un vehículo es uno de los grandes gastos a los que nos podemos enfrentar dentro de la economía personal o familiar. Dada su cuantía, conviene no hacerlo a la ligera, sino con una detenida reflexión sobre las necesidades presentes y futuras – en el corto y medio plazo-, la disponibilidad económica, la forma de pago, y otros aspectos secundarios como el coste del seguro o el mantenimiento. Todos estos factores objetivos podemos acompañarlos de otros subjetivos, pero no menos importantes, como los gustos sobre un modelo o marca determinada.

Una primera decisión puede ser la de elegir la compra de un vehículo nuevo o decantarse por un usado. Sobre este tema hablamos en un reciente post, en el que destacábamos el factor precio a favor del objeto de segunda mano, siempre que reuniera condiciones como un buen estado de conservación y garantías. A favor del nuevo está la seguridad que otorga partir desde cero con un vehículo no utilizado antes.

La determinación del tipo de carrocería, o capacidad del coche, es otra de las decisiones básicas. Si es para el uso de una familia de varios miembros, un deportivo biplaza no será la mejor elección, por mucho que nos guste. Debemos tener presentes a las personas que de forma habitual tengamos que trasladar, así como a las consiguientes necesidades de equipaje, especialmente, si hay niños pequeños que requieren de sillitas, cunas de viaje, etc.

Y una vez claro este aspecto, podemos entrar a valorar los tipos de vehículos. A igualdad de tamaño exterior y capacidad, y dentro de cada categoría (utilitarios, compactos, berlinas, familiares), tenemos una amplia oferta donde elegir un coche tradicional o uno de los, cada vez más, novedosos SUV (vehículos con apariencia de ‘todo terreno’, pero diseñados para un uso preferente sobre el asfalto).

Los kilómetros que recorremos anualmente, y la forma de hacerlos (ciudad, carreteras, autopistas) es otro de los factores que podemos analizar a la hora de elegir el tipo de combustible, o incluso decidirnos por uno eléctrico o híbrido, si tenemos facilidades para la recarga. Las diferencias de precio entre los coches con uno u otro sistema de combustible o energía pueden compensarse con la utilización diaria. Es cuestión de hacer números con los kilómetros, consumo medio, coste de adquisición y coste de cada combustible.

El equipamiento del vehículo –electrónica, GPS, conectividad, ‘gadgets’ y otros elementos de confort-  ya está más en función de los gustos personales, aunque hay elementos de seguridad como ‘airbags’ o sistemas electrónicos de seguridad activa que, a la larga, siempre son buena inversión… sobre todo en caso de accidente o para prevenirlo.

Y una vez tomada la decisión sobre lo que queremos o necesitamos, tras haberse informado y comparado modelos similares, a la hora de comprar nuestra recomendación es comparar precios en varios establecimientos, negociar en la medida de lo posible las condiciones, e informarse bien de las alternativas de pago, especialmente si recurrimos a la financiación.

En este sentido, podemos tener presente alternativas como el renting, la financiación tradicional o los modelos mixtos.