Mario Draghi
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Publicado el miércoles 8 de abril de 2015

El QE europeo cumple su primer mes

Tras muchos tiras y aflojas, Mario Draghi se salió con la suya y consiguió convencer a todos los países del euro de la necesidad de actuar con más contundencia para tratar de reanimar la economía europea. El arma nuclear que se guardaba en la recámara, -la puesta en marcha de un programa de compra de deuda similar a los implantados por el Banco de Inglaterra o la Reserva Federal de Estados Unidos-, ha cumplido su primer mes de vigencia en el que ha adquirido títulos por un valor de 60.953 millones de euros.

La distribución de estos fondos se hace de manera proporcional al peso de cada país en el balance del Banco Central Europeo. La cifra más importante ha correspondido a los bonos alemanes(11.063 millones de euros), seguido de la compra de títulos de Francia (8.752 millones), Italia (7.604 millones) y España (5.444 millones). En el extremo contrario se encuentra la compra de deuda de Malta, apenas 5 millones, Lituania, 39 millones, y Letonia, con un total de 75 millones. También destaca la decisión del BCE de no adquirir activos de Chipre y Estonia, además de Grecia, que, al menos por el momento, ha quedado excluida del programa en tanto en cuanto se resuelve el proceso negociador que el ejecutivo heleno y sus socios europeos tienen acerca de la ayuda financiera que el país sigue precisando.

Las consecuencias de la fuerte apuesta de Mario Draghi no se han hecho esperar. Por primera vez en la historia, España ha cobrado por financiarse al colocar en la subasta del 7 de abril títulos de deuda con vencimientos a seis y doce meses a un interés del –0,02%. Con este movimiento, nuestro país logra entrar en el selecto club de naciones europeas, como Alemania Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Holanda, Suecia o Suiza que no sólo se financian gratis, sino que cobran dinero por recibir dinero prestado. Lejos quedan aquellos meses del verano de 2012 en que la prima de riesgo española se disparó hasta un máximo histórico de 649 puntos; a la apertura del 8 de abril, el mercado sólo pide 102 puntos básicos de diferencial con respecto a los títulos alemanes.

Por su parte, el BCE considera que la consolidación en el tiempo del QE europeo llevaría al área euro a crecer un 1,5% en 2015 y a evitar la deflación, los dos objetivos que se marcó Mario Draghi al poner en marcha este programa. Desde la sede el BCE se insiste en que hay consenso en el Consejo de Gobierno para extender las compras de deuda todo el tiempo que sea necesario para cumplir con los objetivos marcados, por lo que se deja la puerta abierta a prolongar el programa de compra de activos más allá de septiembre de 2016, la fecha de referencia para su finalización, o suspenderlo antes si el crecimiento y la inflación en la zona euro arrojan cifras positivas en los próximos trimestres.