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Publicado el martes 14 de marzo de 2017

¿Qué es economía colaborativa y qué no lo es?

Para tratar de arrojar algo de luz sobre este asunto y dejar bien sentado qué es la economía colaborativa, la  Asociación Española de la Economía Digital y Sharing España han presentado el primer estudio que define qué es y qué no es economía colaborativa y clasifica las actividades que tienen lugar dentro de las plataformas digitales que operan en este sector.

Un concepto novedoso

Hace seis años, en 2011, la revista TIME definió a este fenómeno como “una de las diez ideas que cambiarían el mundo”. Desde entonces son muchos los proyectos que han nacido y crecido bajo el paraguas de la economía colaborativa que, según PWC, tendría un potencial mercado de 570.000 millones de dólares en el horizonte de 2025. La popularización de este término ha generado también cierta confusión sobre su significado, una falta de claridad que se trata de paliar con el estudio de Adigital y Sharing España sobre Los modelos colaborativos y bajo demanda en plataformas digitales.

“Desde Sharing España hemos venido observando una fragmentación cada vez mayor de este concepto, desde aproximaciones bastante restrictivas, que solo consideran economía colaborativa los modelos entre particulares, hasta posiciones más amplias que también consideran incluidas la denominada economía bajo demanda o de acceso”, ha subrayado José Luis Zimmermann, director general de Adigital, quien considera que “la economía colaborativa necesita un estudio detallado y adecuado a cada caso por parte de la Administración”.

 ¿Qué modelos de economía colaborativa existen?

Según el trabajo de Adigital y Sharing España, entran dentro de la economía colaborativa “aquellos modelos en los que una plataforma digital actúa como intermediaria, facilitando la utilización, el intercambio o la inversión de bienes o recursos, entre iguales con o sin contraprestación económica”. En esta categoría se englobaría el alquiler de viviendas entre particulares, prácticas como el crowdfunding o la compra-venta de objetos de segunda mano.

Frente a los modelos colaborativos, “en la economía bajo demanda se establece una relación comercial. Engloba, por tanto, aquellos modelos en los que la plataforma actúa de nuevo como intermediaria, pero ahora entre un profesional, que presta el servicio, y un consumidor”.

Por último, prácticas como el carsharing y el coworking se consideran economía de acceso ya que, en este caso, “es la empresa la que proporciona el servicio y pone a disposición de un conjunto de usuarios unos bienes para su uso temporal, adaptándose al tiempo de uso efectivo que requieren dichos usuarios y flexibilizando la localización espacial de los mismos”.


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    Comentarios

    1. Santiago García

      miércoles 15 de marzo de 2017

      Como tendencia claramente a la alza merece toda la atención y explorar la posibilidad de dar servicio a estos nuevos modelos de negocio. Las nuevas generaciones tienen arraigado y ya es una realidad un sentido diferente de propiedad y demandan servicios al mínimo precio posible, contando con los recursos disponibles incluidos los de propiedad privada. Esto está produciendo que una mayor competencia mueva a la eficiencia y la ley de oferta y demanda ajusta más rápido que nunca precios y servicios. El problema es que bajos el parguas de la solidaridad, el compartir todo y las relaciones directas entre particulares están generando subactividad al margen de los canales regulados y escapando también al control del fisco. Esto produce situaciones de competencia desleal frente a quiene dedican recurso de forma empresarial a realizar una actividad. Por tanto no es oro todo lo que reluce. Es necesaria una mayor regulación, o mejor aún una rebaja de carga fiscal a las empresas que les permita competir en igualdad de condiciones.

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