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0 Mundo Financiero
Publicado el jueves 4 de diciembre de 2014

¿Qué es un fideicomiso?

En este post explicaremos un concepto que suele usarse en el mundo financiero, aunque su uso es más amplio: el fideicomiso. La Real Academia de la Lengua lo define como la “disposición por la cual el testador deja su hacienda o parte de ella encomendada a la buena fe de alguien para que, en caso y tiempo determinados, la transmita a otra persona o la invierta del modo que se le señala”. El uso testamentario al que se refiere esta definición lingüística es uno de los más conocidos de esta figura, aunque también hay otras utilizaciones del fideicomiso ‘en vida’ en el marco de relaciones mercantiles.

Utilizando términos más propios del entorno financiero, podemos decir que es una herramienta legal a través de la cual se gestionan activos – que en origen son propiedad de una persona física o jurídica –  en beneficio de un tercero. Intervienen, por tanto, tres agentes en el proceso.

El fiduciante o fideicomitente es el que cede sus bienes, dinero o derechos, a una persona  física o jurídica, el fiduciario, que es el encargado de administrarlos y traspasarlos, en el plazo y condiciones estipuladas, al beneficiario o fideicomisario. Sobre esta última parte que conforma el triángulo, se puede matizar que hay alguna excepción en la que el beneficiario, en cuyo beneficio se constituye el fideicomiso, no es la misma persona que el fideicomisario, que es el destinatario final de los activos.

Con respecto a las posibles utilidades y ventajas de este tipo de acuerdo o contrato, que se realiza generalmente cuando el fiduciante no puede administrar sus bienes, hay que destacar que conlleva un componente de control y transparencia sobre la gestión, así como una protección de los bienes contra posibles acreedores de alguna de las partes, ya que los fondos fiduciarios se constituyen como un patrimonio diferenciado. Finalmente, el fideicomiso puede comportar ventajas en materia impositiva, especialmente en casos de herencias.