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0 Mundo Financiero
Publicado el jueves 6 de agosto de 2015

¿Qué es un mercado secundario?

Ya hemos analizado los mercados primarios y su regulación, llega del momento de echar un vistazo en profundidad a los mercados secundarios. El mercado secundario, también conocido como mercado de negociación, es un lugar físico o virtual a través del que se efectúa la negociación de los activos financieros ya emitidos con anterioridad en el mercado primario, siguiendo la ley de la oferta y la demanda que rige el mercado de la mano de las prioridades e intereses de los compradores y vendedores. Para ello, las operaciones se realizan de forma directa o con algún intermediario y es muy importante que este mercado tenga una liquidez muy alta y, por este motivo, surgieron las bolsas de valores.

Una de las principales diferencias entre el primario y el secundario es que en el segundo el flujo de acciones y bonos es mayor, existiendo opciones para posicionarse a largo o a corto plazo, existiendo también muchos sistemas para retractarse de una decisión. Y es que del buen funcionamiento del mercado secundario depende la eficacia del mercado de capitales en general y del primario en particular.

Por eso, si el secundario no existiese a los inversores les costaría más comprar valores porque no podrían venderlos cuando necesitaran liquidez, además, el mercado primario funcionaría de forma más precaria y las empresas no podrían obtener los capitales necesarios para financiar sus inversiones a largo plazo.

La bolsa, el mejor ejemplo

La bolsa de valores es el mejor ejemplo de mercado secundario. En ella se adquieren por primera vez los títulos de renta fija y variable, materias primas, bienes y otros activos financieros pero, posteriormente, se negocia con las mismas todo el tiempo. A través de este sistema se da seguridad al inversor, además de garantizar que, en un momento determinado, se puedan canjear los valores por dinero en efectivo.

Es importante destacar que en España encontramos cuatro bolsas de valores (Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao) y, aquí, las sociedades emisoras de las acciones deberán cumplir una serie de requisitos para garantizar la negociación de las mismas, entre las que destacan el tamaño de la empresa o el histórico de reparto de los beneficios.

Sin embargo, las bolsas no son los únicos ejemplos de mercados secundarios, puesto que existen transacciones hechas a medida de los compradores y vendedores. Se conocen como “over the counter” (OTC) y son las que se llevan a cabo de forma particular entre ambos, sin estar presente en un mercado organizado. Dentro de esta definición podemos encontrar, entre otros, el mercado español de deuda corporativa AIAF que cuenta con cerca de un centenar de miembros entre los que se encuentran las cajas de ahorros, bancos, agencias de valores y algunas de las sociedades más importantes del país.