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Publicado el martes 29 de diciembre de 2015

Seguir creciendo y combatir el cambio climático es posible

Las emisiones de CO2 son el elemento contaminante que más contribuye al cambio climático. Conscientes de la importancia de poner coto al progresivo aumento de la temperatura media del planeta, los líderes mundiales alcanzaron un acuerdo en la Cumbre del Clima de París para tratar de limitar ese incremento a dos grados centígrados en las próximas décadas. El plan que ha surgido de las duras negociaciones entre más de 190 países tiene unas importantes implicaciones económicas que pueden afectar al crecimiento y la creación de empleo. En la polémica ha terciado el Fondo Monetario Internacional que, a través de su revista F&D, asegura que combatir el cambio climático y asegurar un buen nivel de prosperidad económica no son en absoluto excluyentes.

Peter Poschen, de la Organización Mundial del Trabajo, y Michael Renner, del Instituto Worldwatch, señalan en el boletín del FMI “que no es necesario optar entre proteger el medio ambiente o crear empleo”. De hecho, consideran que “una adecuada política medioambiental puede ir de la mano de la prosperidad económica y las oportunidades de trabajo”. En estudios realizados por la OIT se concluye que si las emisiones se redujeran conforme a las metas fijadas en la Cumbre de París sobre el clima, el aumento neto del empleo global se podría cifrar en entre 15 y 60 millones de puestos de trabajo adicionales. Mientras que en países emergentes como Brasil, China y Sudáfrica se estima que la inversión verde aceleraría el crecimiento económico y la generación de empleos. Pero es que, además de nuevos empleos, las políticas ambientales ofrecen otras posibles mejoras en materia de empleo. “Aumentar la productividad y la sostenibilidad de sectores cruciales para el clima, como la agricultura, la construcción y la gestión de residuos, podría, por ejemplo, sacar de la pobreza a cientos de millones de pequeños agricultores”, argumentan los expertos del FMI.

En este mismo sentido se ha expresado Nicholas Stern, de la Escuela de Economía de Londres, quien sostiene que “los retos de combatir la pobreza y el cambio climático no son mutuamente excluyentes”. En los próximos 15 años, indica, será necesaria una cuantiosa inversión en infraestructuras para facilitar la reducción de la pobreza y el crecimiento económico en un contexto de rápida urbanización. “Pero con la colaboración internacional y una cuidadosa planificación, señala Stern, esta inversión permite promover el desarrollo sostenible, por ejemplo, reduciendo el uso de combustibles fósiles”. Este experto argumenta que existe un conocimiento mucho mayor sobre la posible complementariedad entre crecimiento económico y responsabilidad climática, en particular mediante inversiones en infraestructuras. “Presentarlos como opuestos es malinterpretar tanto el desarrollo económico como las oportunidades que genera el cambio a una economía baja en carbono. Enfrentar crecimiento y responsabilidad ambiental es una maniobra de distracción capaz de frustrar las perspectivas de acuerdo y el desarrollo sostenible en sí”.