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Publicado el viernes 7 de septiembre de 2018

Subir los salarios para que se incremente la inflación

Desde hace una década los precios en el conjunto de la zona euro no han experimentado unas tasas de incremento cercanas al objetivo de inflación que tiene encomendado el BCE, el 2%. Incluso durante los trimestres más duros de la crisis, hubo meses en los que lejos de subir, los precios bajaron, aunque no se llegó a producir la tan temida deflación.

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Superados los tiempos más complicados de la reciente historia económica y encarada la senda de la recuperación, han empezado a surgir voces que sugieren como medida para reanimar los precios que se produzca un incremento de los salarios ya que, según el último boletín económico del BCE, “el crecimiento de los salarios creará presiones alcistas sobre la inflación”.

Es la tesis en la que abundan los expertos económicos José Emilio Gumiel y Elke Hahn, quienes analizan en el último boletín del BCE el papel que un hipotético crecimiento salarial tendría para que el IPC europeo se acerque lo más posible a la meta del 2% interanual. Con las actuales previsiones y proyecciones, “un alza en los costes laborales se considera una condición importante para que se produzca un incremento sostenido de la inflación subyacente”, indican los autores del artículo.

El BCE insiste desde hace meses en que todavía es necesaria una política monetaria muy expansiva en la eurozona para que suba la inflación subyacente, que descuenta la energía y los alimentos y es todavía muy baja. “Las señales proporcionadas por diferentes indicadores de costes laborales han sido mixtas durante algún tiempo”, según los economistas del BCE.

“El crecimiento salarial medido por la compensación por empleado o por la compensación por hora trabajada ha subido en los dos últimos años. Sin embargo, el crecimiento de los costes laborales unitarios, que es el crecimiento salarial ajustado al crecimiento de la productividad, ha seguido plano en ese periodo de tiempo”, concluye el documento del trabajo. Los salarios en la Eurozona aumentaron un 1,8% interanual en el primer trimestre de 2018, en particular debido a que las negociaciones colectivas fueron favorables a los empleados, por ejemplo en Alemania. En este país, los sueldos brutos podrían aumentar un 3,1% este año, algo que no se ocurría desde 2014.