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Publicado el lunes 29 de octubre de 2018

Una de cada cuatro españolas no trabaja para cuidar a su familia

El trabajo de cuidados no remunerados supone nada más y nada menos que 130 millones de horas de trabajo al día, una cifra que equivaldría a 16 millones de personas trabajando a jornada completa sin recibir ningún salario a cambio. Estas cifras mareantes son sólo la punta del iceberg del trabajo de cuidados no remunerados, que ha investigado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe Care work and care jobs for the future of work (‘El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente’).

Sobre las espaldas de las mujeres

La inmensa mayoría de la responsabilidad de cuidar a otras personas que necesitan atención, principalmente sus hijas e hijas, sus padres y madres y otros familiares, recae sobre las mujeres. “El trabajo de cuidados no remunerado constituye el principal obstáculo para la participación de las mujeres en el mercado de trabajo”, ha señalado la directora de condiciones laborales e igualdad de la OIT, Manuela Tomei. Los datos recopilados por esta agencia de la ONU muestran que el 25 % de las mujeres españolas en edad laboral reconoce no buscar empleo porque tienen que cuidar de sus hijos o de sus mayores, según la investigación de la OIT. Un porcentaje muy superior al de países vecinos como Portugal (13%) o Francia (10%).

La OIT entiende por trabajo de cuidados la realización de cualquier actividad directa relacionada con la atención de un niño o de un mayor, su alimentación o aprendizaje, así como indirecta, es decir, la limpieza de la casa o las tareas de cocina.

El 68% del tiempo total dedicado a este tipo de tareas lo soportan mujeres, es decir,  dedican más del doble de tiempo que los hombres al cuidado de sus familiares. Ante esta realidad, la OIT considera que “las desigualdades en el trabajo de cuidados no remunerado y en la fuerza de trabajo están estrechamente relacionadas”. De cara al futuro, esta organización afirma que “no pueden realizarse progresos sustantivos en la consecución de la igualdad de género en la fuerza de trabajo si no se afronta en primer lugar la desigualdad en la prestación de cuidados no remunerada a través del reconocimiento, la reducción y la redistribución del trabajo de cuidados no remunerado entre las mujeres y los hombres, así como entre las familias y el estado”, concluye la OIT en su trabajo de investigación.